Chiapas bajo Rutilio: un reino criminal
Es un estado donde se ha perdido la gobernabilidad y hasta las formas
Ayer el gobierno de Estados Unidos emitió una advertencia a su población para no viajar al estado de Chiapas, sobre todo a la zona fronteriza, ante la violencia generada por los enfrentamientos entre grupos criminales. Días atrás, los operadores turísticos anunciaron la suspensión de los recorridos a la Selva Lacandona y otras regiones del estado porque no podían garantizar la seguridad de los turistas.
Hace unos días fue detenido en Tapachula el jefe de plaza del Cártel de Sinaloa, de la fracción de El Mayo Zambada, un sujeto apodado El Memo. En la información que distribuyeron las fuerzas militares que realizaron la captura se decía que este sujeto operaba con absoluta impunidad y había sido liberado en un par de ocasiones porque contaba con la protección de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana local, y la Fiscalía del estado.
No es extraño. Apenas el fin de semana pasado dejó su cargo el subsecretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Francisco Javier Orantes Abadía, lugarteniente de Jorge Luis Llaven Abarca, quienes, desde la Secretaría de Seguridad Pública del estado y la Fiscalía, han sido acusados, junto con otros mandos, de ser los principales operadores de los grupos criminales en el estado.
Desde el inicio de la administración de Rutilio Escandón, los grupos criminales, en medio de una brutal disputa entre sí, se han apoderado de buena parte del control del estado, sobre todo en la franja fronteriza con Guatemala. Con un problema adicional: estos funcionarios inicialmente fueron protectores del Cártel de Sinaloa y luego le abrieron paso al Cártel Jalisco Nueva Generación y, con ello, detonaron el actual conflicto que vive la entidad.
Horas antes de su renuncia, Orantes fue denunciado por otros grupos criminales como operador del Cártel Jalisco y de ser quien organizaba el cobro de piso para esa organización, en colusión con Llaven Abarca desde que éste era fiscal del estado.
Meses atrás, el secuestro de 16 trabajadores de la Secretaría de Seguridad estuvo relacionado con la exigencia de que Orantes dejara su responsabilidad en la secretaría que encabezaba. La renuncia de Orantes se dio en forma simultánea con la detención de El Memo en Tapachula y de la información distribuida por fuerzas militares con ese motivo.
Llaven Abarca y Orantes Abadía tuvieron el mando de la seguridad durante nueve años, pero durante la administración de Rutilio se perdió todo control y se desataron los enfrentamientos. La razón es sencilla: no se puede proteger a dos cárteles enfrentados entre sí al mismo tiempo, y eso se hizo desde el poder en esta administración chiapaneca.
Chiapas es un estado donde se ha perdido la gobernabilidad y hasta las formas. La hija del gobernador Rutilio Escandón aparece en conciertos y eventos sociales acompañada por la pareja y la hija de uno de los principales líderes criminales. En junio del año pasado, la hija del gobernador, María, apareció en una foto en un concierto, junto con la hija y la pareja sentimental de Juan Valdovinos Mendoza, El Señor de los Caballos o El Fraile, el principal operador del CJNG en el estado. Poco después se dio el secuestro de los 16 elementos de la Secretaría de Seguridad estatal pidiendo el relevo de los mandos de la dependencia y luego el famoso desfile del Cártel de Sinaloa en la zona fronteriza tratando de recuperar la región controlada por el CJNG.
Mientras tanto, el EZLN anunció que tenía que abandonar Los Caracoles y los municipios autónomos ante la violencia desatada por la disputa entre cárteles y comunidades como Frontera Comalapa y Chicomuselo quedaron convertidas en pueblos fantasma, con centenares de familias desplazadas. La zona, además, se ha transformado en la base de operación para el tráfico de personas. Se estima que cruzan la frontera en forma ilegal entre dos y cuatro millones de personas cada año. Y el tráfico, desde hace cuatro años, está controlado por el crimen organizado.
No se puede mover desde la frontera sur a la norte a más de dos millones de personas sin una enorme estructura operativa, pero tampoco sin amplias redes de corrupción. Hay una línea de evidentes complicidades que se inicia en el propio gobierno estatal que encabeza Rutilio Escandón, cuya ausencia es notable ante todo lo que está ocurriendo día a día en su entidad.
Una ausencia que suena a complicidad, porque sus funcionarios clave en el área de seguridad han sido parte central de ese esquema que está desgarrando a la sociedad chiapaneca como nunca antes, ni siquiera hace 30 años, con el inicio del conflicto zapatista, con la enorme diferencia de que aquélla era una disputa política e ideológica y que, por lo tanto, se podía encauzar, como sucedió, por la vía de la política y los acuerdos.
La violencia en que ha sumido Rutilio Escandón al estado proviene de las ambiciones criminales y no habrá forma de encaminarla si el propio estado está controlado por esas fuerzas y ambiciones.
- EL FUTURO DE CITIBANAMEX
Citi México se escindirá de Banamex en la segunda mitad de 2024 y ayer se anunció quienes quedarán a cargo de esos negocios a partir de la separación. Por parte de Banamex, Manuel Romo Villafuerte ocupará el cargo de director general y, por parte de Citi México, será Álvaro Jaramillo Escallón el director general. Hasta que la separación de ambas instituciones esté finalizada, Citibanamex continuará operando como un solo banco y un solo grupo financiero, encabezado por Manuel Romo Villafuerte.
