Alertas, aviones y definiciones
El trabajo realizado en forma conjunta, en muchos ámbitos, pero sobre todo en la frontera norte para cerrarle el paso a la migración ilegal es reconocido a ambos lados de esa frontera

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Que el gobierno de Estados Unidos haya declarado una alerta para sobrevolar zonas de México (y otros países) ante la posibilidad de realizar acciones militares en ellas, sí es un tema que debe ser tomado en consideración. La respuesta de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes diciendo que esa alerta no era para vuelos mexicanos, sino para pilotos estadunidenses, es de una banalidad absoluta ante el peso de la propia alerta. Por qué la emitió la FAA no lo sabemos, pero no es en absoluto una decisión menor, sobre todo tomando en cuenta el texto y el lenguaje subyacente del último comunicado emitido por el departamento de Estado y la Cancillería mexicana.
El hecho es que la colaboración existente, sobre todo en el ámbito de inteligencia y militar, es muy superior a lo que en ocasiones se reconoce por el gobierno federal, que vive en una suerte de esquizofrenia derivado del doble efecto de las presiones de Washington y las de los duros de Palenque, con una Presidenta que debe decidir si dará o no un golpe sobre la mesa, asumiendo que no hacerlo le está quitando capacidad de negociación y de interlocución con Washington y dentro de su propio gobierno y partido.
El caso del avión Hércules que aterrizó en Toluca lo demuestra. ¿Qué importancia podría tener en cualquier otro lugar del mundo que aterrizara un avión de transporte de Estados Unidos en uno de los países supuestamente aliados de Washington? Ninguna, tendría que ser, como lo es, un hecho intrascendente. En nuestro caso se volvió tendencia porque durante toda una semana se exageró y alimentó un discurso nacionalista contra la intervención de Estados Unidos que no tenía asidero con la realidad.
No la tiene porque no está en la agenda una intervención de ese tipo: lo que se le ha propuesto a la presidenta Sheinbaum es la participación de fuerzas estadunidenses, militares y de la CIA, en operativos contra los cárteles, acompañando a fuerzas mexicanas, bajo mando de nuestras fuerzas militares. Se podrá estar de acuerdo o no, pero no es algo descabellado, y tampoco es sinónimo de una intervención.
La indefinición existente a la hora de golpear a los políticos y funcionarios protectores y cómplices de los grupos criminales es lo que alimenta las presiones estadunidenses y la tentación de lanzar en forma unilateral acciones en nuestro territorio. Establecer con claridad y transparencia los mecanismos de colaboración y asumir esa tarea en forma integral es lo mejor que podría pasar en la relación bilateral. Aunque eso implique costos en los equilibrios internos de los grupos en el poder.
Hemos dicho muchas veces que desde febrero del año pasado hay elementos del ejército estadunidense en tareas de entrenamiento y capacitación en México, de la misma forma que hay elementos militares mexicanos en Estados Unidos, en forma permanente en la sede del Comando Norte en Colorado, como en otras tareas de capacitación y entrenamiento, eso incluye elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
El trabajo realizado en forma conjunta, en muchos ámbitos, pero sobre todo en la frontera norte para cerrarle el paso a la migración ilegal es reconocido a ambos lados de esa frontera. Hay mucho margen para avanzar y profundizar los acuerdos de colaboración en seguridad, pero sin asumir costos políticos internos será muy difícil no quedar atrapados en un discurso falsamente nacionalista que poco y nada tiene que ver con la realidad. Son horas de definiciones.
REESTRUCTURACIÓN MILITAR
El viernes se anunciaron cambios muy importantes en la estructura de la Secretaría de la Defensa Nacional. Debido al retiro por edad del subsecretario Enrique Covarrubias López, el general Enrique Martínez López, hasta ahora oficial mayor, asumió como nuevo subsecretario de la Defensa. El general Hernán Cortés., que se desempeñaba como comandante de la Guardia Nacional, fue designado como nuevo oficial mayor, al tiempo que el general Guillermo Briseño Lobera ocupa ahora la comandancia de la Guardia Nacional, relevando a Hernán Cortés.
El general Martínez López tiene, como todos los que llegan a esas instancias de mando, una larga carrera militar que incluye papeles clave en operaciones de seguridad y administración interna de las Fuerzas Armadas mexicanas. Su ascenso responde a su experiencia en gestión logística y mando operativo dentro del Ejército mexicano. El general Hernán Cortés. llega al cargo de Oficial Mayor tras comandar la Guardia Nacional. En su trayectoria destaca su participación en misiones en zonas de alto riesgo, pero en el último año se significó por una reforma profunda, marcada por la profesionalización y la adecuación a la realidad legal e institucional que implicó la plena incorporación de la Guardia Nacional a la secretaría de la Defensa.
El nuevo comandante de la GN es el general Guillermo Briseño Lobera, un hombre con amplia experiencia en inteligencia militar y despliegues tácticos en regiones fronterizas y contra el narcotráfico. Ocupó puestos de alto mando en Defensa, enfocados en entrenamiento y operaciones especiales. Viene de ser el responsable de Sinaloa y Sonora. Los tres movimientos a los que se sucederán otros en niveles inferiores, fortalecen en todos los sentidos la estructura de la Defensa. Los tres son hombres de absoluta confianza del general Ricardo Trevilla Trejo.