Cárdenas: 180 grados a la 4T

Hace exactamente cinco años entrevistamos a Cuauhtémoc sobre sus propuestas para Pemex y la economía, en un momento en que López Obrador (era 2021) despreciaba claramente las propuestas del ingeniero.

Se celebró esta semana el 88 aniversario de la expropiación petrolera. Ocurre en medio de una brutal crisis de Pemex, la única empresa petrolera mundial con pérdidas enormes, marcadas por una caída de la producción, de las reservas, un adeudo multimillonario sumado a rezagos de cerca de 25 mil millones de dólares con sus proveedores, mientras varios nuevos contratistas se han vuelto millonarios gracias a la corrupción del sexenio pasado. Se están haciendo modificaciones en las políticas de Pemex (como el regreso a los contratos con empresarios privados o la introducción, hasta ahora silenciosa, del fracking en la producción de gas y petróleo), pero estamos muy lejos aún de tener una política energética que privilegie las necesidades del país por encima de los devaneos ideológicos del lopezobradorismo.

El miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum designó, muchos años después de cuando debía haber ocurrido, como bien señaló Ciro Gómez Leyva, a Cuauhtémoc Cárdenas al frente de una comisión consultiva del petróleo, en un escenario donde el jefe de la Oficina de la Presidencia, Lázaro Cárdenas Batel (hijo del excandidato presidencial) y la secretaría de Energía, Luz Elena González, están haciendo esfuerzos políticos ante los duros de la 4T por abrir el sector para, literalmente, rescatarlo.

Hace exactamente cinco años entrevistamos a Cuauhtémoc Cárdenas sobre sus propuestas para Pemex y la economía, en un momento en que López Obrador (era 2021) despreciaba claramente las propuestas del ingeniero. Vale la pena recordarlas porque Cuauhtémoc, hoy nonagenario, mantiene una coherencia envidiable con sus ideas. A ver si en el consejo, y fuera de él, las dejan pasar. Esta es parte de esa entrevista.

El petróleo ha marcado la historia contemporánea de México. Hoy el gran debate que tenemos es la pasada reforma energética y la reforma eléctrica que está intentando implementar el gobierno del presidente López Obrador, ¿cómo ve la coyuntura actual en todo este debate?, ¿hacia dónde se puede y se debería avanzar?  

Primero querría recalcar que el petróleo no ha perdido ni va a perder importancia por mucho tiempo. Entonces, lo que veo es que tenemos que hacer un manejo razonable del petróleo. Sí, efectivamente, lo tenemos que ir sustituyendo, yo diría que al ritmo más acelerado posible como combustible, en términos generales, para pasar a las energías limpias, pero el petróleo debe recuperar, en el caso de México, su papel de conductor del crecimiento económico y de la industrialización a partir de desarrollar a profundidad y en todo lo posible nuestra petroquímica… debemos, y esto me parece que es parte de una política inteligente, entre otras cosas, empezar a utilizar bien el petróleo y nuestras materias primas… tenemos que pensar en cambios fundamentales en la conducción de nuestra política económica y en cuáles son los recursos, afortunadamente muy variados y abundantes, de los que México puede disponer para un mejor futuro para todos los mexicanos.  

A ver, ¿entonces está equivocada o debe ser ajustada la política energética de la actual administración?

Mira, yo creo que el primer ajuste que tendrá que darse o tendría que darse buscando crecimiento económico. El crecimiento económico quiere decir que requerimos mayores inversiones en distintas ramas de la producción y de los servicios … Tenemos que buscar, como lo han hecho muchos países, Jorge, aquellas ramas o, como dicen a veces los economistas, algunos nichos, donde realmente podamos multiplicar los beneficios, derramarlos hacia regiones, sectores sociales, hacia distintas ramas de la propia economía productiva.

Ahora, no estamos creciendo, hemos tenido el mayor decrecimiento histórico que ha tenido México, ¿cómo se puede activar ese crecimiento?

Yo diría que poniendo en práctica lo que los economistas llaman políticas contracíclicas… que signifiquen crecimiento de la economía, pero que requieren inversión, este tipo de políticas requieren dinero y, en el caso nuestro, pues exige una profunda, amplia, racional y equitativa reforma fiscal.

Eso para la inversión pública, pero para la inversión privada también hay que dar los incentivos correctos para que esa inversión privada crezca.

Una reforma fiscal requiere, efectivamente, de contraprestaciones… cómo vamos a alentar a una rama industrial para que crezca, para que las empresas se desenvuelvan, para que se multipliquen.

Hay quienes dicen que parte de la polarización que vive el país impide ese crecimiento o le pone obstáculos a ese crecimiento.

Yo creo que frente a las diferencias lo que racional y responsablemente procede es buscar los diálogos, no quiero decir que  haya que ceder en todo o imponerse en todo. Y, ante la escasez de fondos, que siempre serán escasos, aunque hiciéramos la reforma fiscal más profunda, etcétera, hay que ver a dónde se orienta ese esfuerzo, cómo se orienta económica, financiera y políticamente, porque esas inversiones tienen que estar protegidas, no privilegiadas, pero sí protegidas… La pandemia nos ha generado más de dos millones de empleos formales perdidos, tenemos en estos últimos tiempos más de diez millones de personas incorporadas al sector de la pobreza, es decir, no podemos seguir haciendo lo mismo porque lo que vamos a ver crecer es el número de pobres y desempleados o la informalidad… Este es el gran reto que tiene el país por delante.

Se puede o no estar de acuerdo con Cárdenas, pero lo que proponía y propone es mucho más racional que lo que se hizo y tenemos.

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