Que las y los ausentes cuenten
Para que México pueda ser considerado verdaderamente democrático deben cumplirse ciertas condiciones que garantizan la participación equitativa, la representación justa y el respeto a los derechos fundamentales
Las y los mexicanos ejercerán su garantía democrática de votar este domingo. Ya se han desplegado las propuestas de las dos candidatas a la Presidencia y están en juego dos visiones de país, una de ellas ya la hemos vivido y, por tanto, busca ser refrendada en las urnas.
Decir que hay una de la derecha y otra de la izquierda es propaganda, porque ésta última ha estado tan cercana al centro como el PRI también, tan es así que el salto de un lado al otro resultó natural.
El tema central es el llamado a ejercer la garantía democrática al voto. Habrá que revisar si existe una condición democrática plena al final del gobierno.
Para que México pueda ser considerado verdaderamente democrático deben cumplirse ciertas condiciones que garantizan la participación equitativa, la representación justa y el respeto a los derechos fundamentales. Veamos:elecciones libres, justas y periódicas, en las que los ciudadanos puedan participar sin coacción, intimidación o fraude. Aquí, baste añadir el asesinato, a manos del crimen organizado, de más de 23 candidatos en el país, algo nunca visto en la historia de México.
Las y los políticos asesinados aspiraban, en su mayoría, a presidencias municipales, territorios apetecibles para que éste se pueda mover libremente, como el Congreso de Estados Unidos y la DEA lo denunciaron.
Las elecciones deben ser competitivas, donde los candidatos y partidos tengan igualdad de oportunidades para presentar sus propuestas y campañas. El Presidente, indebidamente, hace proselitismo en favor de su partido violando la legalidad. En su parcialidad se ha llevado varios llamados de atención del INE.
El Estado de derecho es la base de una democracia funcional. Esto significa que todas las personas, incluyendo los gobernantes, están sujetas a las leyes del país. Las leyes deben ser justas, transparentes y aplicadas de manera equitativa. Un sistema judicial independiente es crucial para garantizar que las leyes se apliquen sin sesgos y para proteger los derechos de los ciudadanos.
Los derechos humanos y las libertades civiles deben ser protegidos y respetados. Esto incluye la libertad de expresión, de prensa, de reunión y de asociación. Nunca en la historia del país ha habido una persecución política de los periodistas como en el presente.
La separación de poderes entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial es esencial para evitar la concentración de poder y el abuso de autoridad. Valórese aquí la sentencia de muerte para la Suprema Corte y la Judicatura, impuesta por el Presidente.
La democracia no se limita a las elecciones; implica una participación continua de los ciudadanos en los asuntos públicos. Esto puede incluir el activismo, la participación en debates públicos, la pertenencia a organizaciones no gubernamentales y la implicación en la formulación de políticas. Las ONG han sufrido hostigamiento político hasta su asfixia.
Por otro lado, la transparencia en el gobierno y la rendición de cuentas son cruciales para prevenir la corrupción y mantener la confianza pública. Las instituciones democráticas deben operar de manera abierta y estar sujetas a supervisión y escrutinio público. Los funcionarios electos y los servidores públicos deben rendir cuentas de sus acciones y decisiones, y los mecanismos para investigar y sancionar el mal comportamiento deben ser efectivos y accesibles.
Entonces, para que un país se considere democrático debe cumplir con estas condiciones esenciales que garantizan una participación equitativa, la representación justa y el respeto a los derechos fundamentales. Aquí hay más de 100 mil desaparecidos y 180 mil asesinatos de mujeres, hombres y menores.
La democracia implica una cultura política que valora la libertad, la igualdad y la justicia para todos sus ciudadanos. Desterremos el odio.
