Metieron al diablo a casa

No se puede tapar el sol con un dedo y el recurso de inventar una amenaza mayor al “proyecto de nación feliz” ya no alcanza.

Dicho con toda proporción y mesura, divulgar que desde el Poder Judicial se confabula la nulidad de la elección presidencial no es más que un recurso desesperado del partido en el poder ante la acelerada descomposición del país, la generalización de la violencia y el llamado de alerta de la comunidad internacional acerca de que México puede convertirse en un narcoEstado por la vía de Morena en las próximas elecciones.

Esto se concluye de una serie de descripciones de los últimos eventos y advertencias de la ONU, la Internacional Socialista, una congresista española, el Congreso de Estados Unidos, revelaciones periodísticas y próximamente la DEA.

Morena se encuentra en una pendiente de descrédito por ello y por los altos niveles de corrupción, y por la autoinmolación que el líder moral le exige a su apuesta electoral. No se puede tapar el sol con un dedo y el recurso de inventar una amenaza mayor al “proyecto de nación feliz” ya no alcanza.

Morena tuvo su oportunidad de gobernar el país y para ello metió al diablo a su casa, y ahora se le torna incontrolable.

La razón es muy clara, su gobierno ha tenido aciertos en algunos de sus programas sociales, pero en otros ha quedado a deber y me atrevería a decir que, incluso, perdió el control porque el diablo es el diablo: corrupción tan sólo en Segalmex, vacunas, desmantelamiento del sistema de salud, carencia de medicamentos para males graves como el cáncer, la seguridad pública federal, las desapariciones, el asesinato de periodistas, etcétera.

Plantear hoy que existe una amenaza a la continuidad de su gobierno supone entonces que no hay mucho que perder, sino, por el contrario, puede que más que ganar ha quedado a deber. Pero es mentira que se fragüe un golpe de Estado, que ya lo ha dicho tantas veces que perdió credibilidad; que una derecha se ha aliado con Biden y luego con Trump, y hoy acusa de complot al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, falso igualmente.

Ser gobierno es esto exactamente. Ser cuestionable por lo que ha hecho de manera ineficiente o por las expectativas incumplidas, y refrendado por el acierto. El peso de cada uno es lo que moverá a los electores.

No obstante, el problema que se presenta es que el líder moral quiere arrebatar. No es lo mismo arrebatar la avenida Reforma o hacerse golpear en la toma de pozos en Tabasco o recurrir al martirologio, que quererse adueñar del destino de una nación desmantelando la democracia, el sistema de pesos y contrapesos y, eso sí, dar un golpe blando desintegrando la Suprema Corte, además de militarizar el país.

Creo que los titulares de la Sedena y de la Marina están en falta. Ha sido tradición que ambas Fuerzas Armadas, cercano el proceso electoral, se manifiesten públicamente para refrendar su compromiso con la democracia, los ciudadanos y a quienes éstos elijan como su presidente, en este caso, presidenta, así como su respaldo a las instituciones.

Es suficiente revisar la prensa del pasado para poder traer las citas textuales de los titulares de las Fuerzas Armadas, las cuales deben recordar que no sólo están integradas por mexicanas y mexicanos, sino que sirven a una República Democrática y a la Constitución que la unifica, se deben a ella, igual que los juzgadores y las y los ministros.

La Internacional Socialista expresó preocupación por la violencia y posible influencia del crimen organizado en las elecciones, dado el asesinato de candidatos —22 a la fecha. Preocupan influencias generalizadas del crimen organizado que ha infiltrado esferas sociales y políticas, poniendo en peligro la integridad del proceso electoral.

Enfatizó que los equilibrios democráticos están en duda y las instituciones bajo amenaza. No es cosa menor, así como la recepción del rey español de las madres buscadoras, una herencia que marcará generaciones.

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