Más ideología ante Trump
Mucha tinta está corriendo por el irrefrenable Trump, así que no bordaré sobre lo ya analizado, pero sí resaltaré el hecho de que, al no estar supeditado a la reelección, intentará cambiar el eje del mundo.
Nadie quiere que a México le vaya mal, sin duda. Pero ni en el exterior frente a Donald Trump ni en el interior con el desmantelamiento democrático. Y justo esto hace a nuestro país más débil e institucional. Sentarse a la mesa trayendo como fortaleza una ruta de anulación de la transparencia y el sometimiento de los jueces y la Corte Suprema en perjuicio de los intereses de Estados Unidos es, cuando menos, una invitación a mayor intervención.
En una colaboración anterior expuse que la administración entrante había realizado un diagnóstico de los riesgos de las empresas estadunidenses en México y concluyó con dos principales: la elección popular de los jueces laborales (surgidos por el T-MEC e impulsados por Trump) y su cooptación por parte de la central obrera de Morena.
Eso sólo en lo que hace a las inversiones; en lo que respecta al tema de la seguridad, los reportes de inteligencia tienen como “persona de interés” a un líder camaral por sus vinculaciones y encubrimientos probables con grupos delincuenciales. Son muchos los elementos que Donald Trump tiene a su favor para lograr que el gobierno de México se alinee a los intereses de la Casa Blanca. Incluso entregar a un gobernador.
Mucha tinta está corriendo por el irrefrenable Trump, así que no bordaré sobre lo ya analizado, pero sí resaltaré el hecho de que, al no estar supeditado a la reelección, intentará cambiar el eje del mundo.
Debemos dejar de ver el mundo como un sistema regido por dos polos desde que Rusia, por su aventura en Ucrania, ha perdido su fortaleza militar y presencia económica. Ha dejado de ser la sombra amenazante para cederle el lugar a China.
Todo indica que Trump tensará al límite la disputa con China y que no será excepcional ver el surgimiento de severas crisis económicas. Ian Bremmer, uno de los politólogos que cuenta con una lectura aguda de los conflictos geopolíticos y fundador de Eurasia Group, subraya que Trump planea imponer nuevos aranceles a productos chinos para forzar un acuerdo económico, mientras que China responderá con menos concesiones y mayor firmeza.
Desde la lógica de Bremmer, el área tecnológica es particularmente delicada, dado que Pekín percibe los controles de exportación de Estados Unidos como intentos de frenar su desarrollo tecnológico y ascenso económico.
Francis Fukuyama afirma que Trump es la solución autoritaria de la frustración de una parte del pueblo norteamericano y ello lo que producirá, en los hechos, es una retirada de Estados Unidos del orden mundial liberal, lo que generará un vacío riesgoso y la apertura a soluciones autoritarias en otras naciones.
En conclusión, la combinación de polarización interna, la ineficiencia gubernamental y una política exterior menos comprometida con el liderazgo global podría debilitar significativamente la posición de Estados Unidos en el mundo durante la presidencia de Donald Trump. La pregunta natural sería, entonces, si hay lugar para México. La respuesta es, depende. Si se continúa intentando manejar el país desde la visión ideológica y desmantelando la democracia en ruta hacia una autocracia, quedará como una amenaza a la que se le deberá poner el pie encima y no un socio comercial.
Un dato por demás interesante. Cada vez más empresas mexicanas se han lanzado a invertir y abrir operaciones en Estados Unidos por la certidumbre jurídica y el respeto al Estado de derecho. A tomar en cuenta.
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Sinaloa se va convirtiendo en el epicentro de la división de Morena. Es insostenible su gobernador, pese a la protección de López Obrador, indican fuentes de ese partido, quienes refieren que se le ha pedido a Palacio Nacional el deslinde y se le haga a un lado.
