Los pobres no tienen derecho a aspirar

Los estrategas de Palacio han advertido que Xóchitl Gálvez puede descarrilar su movimiento en las elecciones del próximo año.

En las últimas semanas hemos atestiguado un desbordamiento del Poder Ejecutivo que sobrepasa los límites constitucionales y lo adentra en una zona gris en la que podría ser responsabilizado legalmente e, incluso, como efecto secundario, terminar invalidando la candidatura de quien quiere que lo supla en la Presidencia.

Este desbordamiento ha sido dirigido contra una senadora que desmanteló, en horas, un plan de acción electoral elaborado para beneficiar a la candidata de Morena, incluso usando recursos públicos. La reacción de Palacio implicó violencia política en razón de género y discriminación, así como violaciones al secreto bancario de las personas físicas y morales, lo que manda un mensaje de alerta al capital nacional e internacional.

Xóchitl Gálvez es una contendiente, entre otros más, a la candidatura de la oposición, pero los estrategas de Palacio han advertido que puede descarrilar su movimiento en las elecciones del próximo año.

Sin duda, es un fenómeno político que súbitamente se ha colocado en los primeros lugares de las más recientes mediciones, aun sin saber si terminará siendo la candidata del Frente Amplio por México.

Ha ilusionado a una porción de mexicanos desencantados de la Cuarta Transformación y a otros que, como la clase media, han sufrido una caída en sus condiciones de vida, acceso a la salud y pérdida de la vida de familiares, que se cuentan por decenas de miles, a manos del crimen organizado, para el cual existe una política de tolerancia.

La historia que el Ejecutivo quiere imponer es que una persona de origen indígena no puede ser exitosa, aspirar y realizar un proyecto de vida y convertirse en empresaria si no pasa por el clientelismo de una izquierda autoritaria.

Fuentes de Palacio consultadas para este texto comentan que en las encuestas internas la candidata del Ejecutivo lleva mano en las preferencias de los morenistas, pero comienza a desinflarse frente a un proyecto más articulado de Marcelo Ebrard.

Destacaron que con las giras y asambleas públicas se buscaba influir en ciudadanos que no forman parte del voto duro de Morena, pero los logros son pobres.

Esa estrategia fue sugerida por el propio Ejecutivo subestimando la recomendación de que la dinámica y alcance de la comunicación se han transformado desde que éste fue candidato.

Una encuesta publicada en la semana por El Financiero confirma la preocupación de los asesores, dado que muestra que el interés de las personas en el proceso de elección interna de Morena ha disminuido del 52% al 47% entre junio y julio.

Subraya que el descenso se produjo justo en los días en los que Palacio se concentró en criticar a los aspirantes del frente opositor, remarcadamente a Xóchitl Gálvez. El dato al que se debe poner atención es la menor confianza de los encuestados hacia el método de encuesta impuesto por el Ejecutivo para elegir al candidato. Con ésta, han sacado a Ebrard y a Monreal en el pasado.

Por ello, la confianza en la encuesta pasó de 59% en junio a 48% en julio. En conclusión, el actual titular del Ejecutivo vive el mismo efecto que el entonces candidato a la Presidencia, Felipe Calderón. Cuando este último atacaba al candidato AMLO, bajaba en las encuestas.

Los asesores insisten en que, al atacar a Xóchitl, él mismo baja a su candidata, poco conocida en el interior del país para los no militantes de Morena. El dilema que enfrentan es que, si el mandatario se mete en la elección, terminará afectando a su candidata.

Pero es difícil contener a AMLO. No acepta un giro en la estrategia que está desnaturalizando a su candidata. Tendría mejores opciones de construir una imagen congruente con su historia. Han pedido sacar al productor de telenovelas de la campaña porque ha polarizado internamente, pese a la advertencia de que la candidata no es su empleada.

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