La segunda gran burla
El gobierno ha anunciado una reforma electoral peligrosa que incluye la eliminación de curules plurinominales, la reducción del financiamiento público a partidos y la transformación del INE en un nuevo organismo electo “popularmente” por acordeón. Sin embargo, el ...
El gobierno ha anunciado una reforma electoral peligrosa que incluye la eliminación de curules plurinominales, la reducción del financiamiento público a partidos y la transformación del INE en un nuevo organismo electo “popularmente” por acordeón.
Sin embargo, el hecho de que se excluya a expresidentes y exconsejeros del INE del supuesto diálogo desvela la legitimación anticipada al estilo de regímenes autoritarios que utilizan consultas públicas como una puesta en escena para avalar decisiones tomadas.
Recuérdese la simulación de los diálogos para la reforma judicial. Se excluyó a la asociación representativa de los juzgadores federales, la Jufed, y terminó siendo la elección fraudulenta usando acordeones. Ésta fue denunciada por la Comisión Interamericana por su falta de transparencia y manipulación institucional. Repetir el patrón es burlarse del pueblo.
El derecho a la participación política efectiva exige instituciones representativas, reglas claras y organismos autónomos. Eliminar la representación proporcional afecta de forma directa la diversidad política. La elección directa de consejeros electorales, sin garantías de neutralidad, compromete la autonomía del árbitro electoral. Y una consulta ciudadana, sin carácter vinculante y sin deliberación técnica real, no satisface los estándares interamericanos de participación ciudadana auténtica, como lo ha señalado la Corte Interamericana en opiniones consultivas recientes sobre democracia representativa.
Algunos medios estadunidenses han publicado que en los corrillos del Congreso de ese país se habla de que, al descuido del presidente Trump, crece un régimen autoritario vinculado con el crimen organizado que, tarde o temprano, amenazará los intereses republicanos.
El gobierno, pues, designó a Pablo Gómez como líder de la Comisión Presidencial para diseñar la reforma electoral —un exlíder del Partido Comunista que se convirtió en un persecutor de disidentes y excompañeros en la UIF—, que tiene la instrucción de pasar sobre Ricardo Monreal y el ya vetado Adán Augusto López.
Entre las propuestas figuran la eliminación de legisladores plurinominales, la reducción del financiamiento y la elección popular de consejeros electorales, así como la transformación del INE en un nuevo Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC).
La convocatoria incluye una encuesta a la ciudadanía, sin claridad sobre su carácter vinculante, lo cual sugiere que el mecanismo puede operar como instrumento legitimador más que deliberativo.
En un desplegado firmado por 22 exconsejeros y exmagistrados electorales se exige un diálogo amplio y técnico que integre sus voces para preservar la integridad del proceso institucional. Sin embargo, la titular del Ejecutivo ordenó vetarlos, lo que erosiona la pluralidad institucional y desvirtúa el supuesto carácter incluyente de la consulta.
Que nadie se engañe con la consulta al pueblo. Será una imposición como, hemos dicho, la cooptación del Poder Judicial.
La supresión de diputados y senadores plurinominales implica eliminar la representación proporcional, reduciendo la pluralidad política. El sistema mixto actual de representación proporcional surge para garantizar la presencia de minorías independientes en el Congreso.
Académicos, como Arturo Espinosa Silis, destacan las bondades de este sistema para asegurar un pluralismo político real. Por su parte, Dieter Nohlen y Giovanni Sartori advierten que los sistemas mayoritarios suelen concentrar el poder político en los partidos más grandes y reducir la diversidad de representación.
La literatura sobre democracia directa advierte que referendos o consultas pueden servir a regímenes autoritarios para hacer aparentar legitimidad a decisiones ya definidas. México se suma a Turquía y Hungría en su uso.
En democracias consolidadas, referendos vinculantes con énfasis en deliberación colectiva se consideran más legítimos. Esta reforma es una farsa.
