La intentona antijuarista
Los trabajadores sindicalizados del Poder Judicial de la Federación, divididos en dos agrupaciones gremiales, representan el segundo más importante del país, con poco más de 50 mil trabajadores
Intentona es la palabra que mejor define la estrategia del oficialismo para vulnerar la independencia del Poder Judicial de la Federación, porque desde el principio sabían, tanto el Ejecutivo como los legisladores de su partido, que la apropiación de los fideicomisos era un acto contrario a la Constitución. La ilegalidad será vencida por la razón y el derecho, como la democracia lo garantiza.
Pese a que los asesores presidenciales advirtieron de la improcedencia de esa decisión, el jefe del Ejecutivo insistió en esa ruta para inhabilitar, anular y humillar al PJF. Disminuir a la Suprema Corte, que ha desechado por ilegales muchas iniciativas de éste, al igual que a juzgadores federales, quienes son, en conjunto, el centro de la furia antidemocrática.
Pero no lo logró, sino que propició que el PJF, sus trabajadores y personas juzgadoras reforzaran su apoyo ciudadano.
Esta intentona, sin embargo, desveló dos cosas muy importantes. La primera, como consecuencia directa a su partido, deja ver la intención de minarle cuantas veces quiera, con absoluta interferencia, el camino a su candidata a la Presidencia, quien en una camisa de fuerza aún no puede distanciarse. Y avizora que va a interferir en los temas públicos, abriendo frentes, sin dejarla ser.
A ello habrá que añadir el despropósito de su propuesta de elegir a los jueces, magistrados y ministros por voto popular, lo que implica un conflicto de dimensiones internacionales, porque no sólo viola las convenciones y tratados firmados por el Estado mexicano, sino las cláusulas democráticas de diversos tratados comerciales.
De esta manera, la pone contra la pared. Ofrecer continuismo “con un tinte personal” es necesario para mantener el voto duro de un obradorismo en declive, pero se convierte en la manzana envenenada, porque aleja a los que podrían ver una opción menos polarizante y capaz de construir vías de diálogo.
Entonces, es seguir o morir electoralmente. Por la ruta primera, es refrendar la agresión, la descalificación, el pacto de impunidad con el narcotráfico, la invisibilidad de las desapariciones y el desplazamiento y asesinato de la población civil. Gobernar con el Ejército.
La segunda sería un caso, por decir lo menos, freudiano: matar al padre para ser. Ésta es una teoría psicoanalítica, no se me malinterprete. Pero ¿el padre será capaz de dejar de manipularla y negarle su aprobación?
El segundo saldo de este fallido episodio es el haber movilizado en contra de su gobierno, su candidata y su partido, a una fuerza que nunca se había expresado, incluso tomando las calles. Me refiero a los trabajadores sindicalizados del PJF. Divididos en dos agrupaciones gremiales, representan el segundo más importante del país, con poco más de 50 mil trabajadores.
El Ejecutivo afirma que muchos trabajadores del PJF están de su lado y que aceptarían una compensación a cambio de la desaparición de los fideicomisos. Además de falso, revela un desconocimiento de lo que es este poder del Estado y sus características, formación y composición.
Una gran mayoría de ellos cuenta con nivel de licenciatura y maestría, lo que cambia el perfil de este grupo tan importante.
Así que será por la razón y el derecho que habrá de combatirse esta intentona de afectar la independencia del Poder Judicial.
Lo Organización de Naciones Unidas establece que la independencia judicial será garantizada por el Estado y proclamada en la Constitución. El Consejo de la Unión Europea establece que el Ejecutivo y el Legislativo “deben asegurar que los jueces sean independientes y que no se adopten medidas que puedan poner en peligro la independencia de la judicatura”.
¿Elegir popularmente a los ministros?, ya se hace. De manera indirecta a través de los senadores, que son electos popularmente.
