La contrarreforma no pasará en EU
Resulta un fenómeno constante que el Presidente saliente no se quiera ir y acaba dañando al candidato o candidata de su partido, hasta que éste termina conminándolo a la mesura. En el caso mexicano resulta de gran complejidad.
El gobierno federal saliente ha generado una gran confusión entre los gobernados para, primero, evadir su responsabilidad por el fracaso de su política contra la violencia armada de alto impacto, los índices más altos de asesinatos de civiles en la historia de México y su instrucción a las Fuerzas Armadas de no confrontar al crimen organizado.
Pero también para, segundo, justificar una contrarreforma judicial para terminar con la independencia del Poder Judicial federal, el cual no es el responsable de la crisis de justicia y humanitaria en el país, sino de todo lo contrario: enfrentar la tendencia autoritaria y el anticonstitucionalismo del actual grupo en el poder en muchos de sus actos, lastimando derechos amparados.
Se busca desviar la atención, que ciertamente no proviene del ciudadano de a pie, del hecho de que ha sido bajo este gobierno en el que se ha presionado al Poder Judicial desde una estrategia discursiva e incluso directamente a los juzgadores usando rutas cuestionables.
El problema de esta gran confusión es que se genera en tiempos electorales, pese a que se sabe que no se cuenta con la mayoría para modificar la Constitución, afectando a la candidata a la Presidencia de Morena, porque crea una separación de aquellas organizaciones de defensa de los derechos humanos, con las que estaba retejiendo una relación.
Es decir, este gran tema que está dividiendo a muchos sectores, se ha convertido en una imposición a la candidata a la Presidencia, incluso la organización de foros no es bien vista por el núcleo de asesores de ésta, porque le generará un ruido indeseable y le abrirá un frente crítico en el que se le asumirá como la autora de la coptación de la Corte Suprema.
Análisis del partido demócrata en el Congreso de Estados Unidos y en lo que el Partido Republicado ha expresado coincidencias, es que se abrirá un diálogo directo con la candidata de Morena para expresarle que no acompañarían un eventual gobierno que limitara al Poder Judicial, sobre todo porque los intereses empresariales pueden estar en riesgo.
Lo que este espacio ha logrado saber es que la imposición de la desarticulación del Poder Judicial no será respaldada en sus términos si la candidata gana la Presidencia y de entrada se ha acordado no abordar ese tema en la campaña.
Resulta un fenómeno constante que el Presidente saliente no se quiera ir y acaba dañando al candidato o candidata de su partido, hasta que éste termina conminándolo a la mesura. En el caso mexicano resulta de gran complejidad, porque el personaje es quien está en campaña, aun cuando comienza a sumar negativos.
No le vinieron nada bien a su candidata las expresiones en contra del periodista Ciro Gómez Leyva y las presiones que él mismo dijo haber ejercido contra Grupo Imagen y Radio Fórmula. Además de ser inaceptables tales dichos en un país que también se ha convertido en el que más periodistas se asesinan por el ejercicio de su profesión, es un misil en el centro de la casa de campaña, porque no deja margen al deslinde.
No puede hacerse campaña vendiendo las acciones del gobierno actual –que todos los candidatos lo hacen en todas las democracias–, con este tipo de anuncios siniestros.
Gómez Leyva ha sido víctima de un atentado y en él ha cabido la prudencia de no generar especulaciones. Pero las expresiones de esta naturaleza provenientes de un jefe de Estado no hacen más que fortalecer la hipótesis de que alienta la violencia contra las personas periodistas.
Y mientras algunos quieren robarle la atención a la candidata con un falso debate, la percepción de inseguridad y el fracaso en el combate a la violencia contra la población civil que ha producido 380 mil desplazados serán el sino del lopezobradorismo.
