Información falsa e IA, amenazas electorales

Corremos el proceso electoral más amplio que se haya vivido en un ambiente de narcoviolencia contra la población civil y que da visos de reeditarse contra los candidatos de todos los partidos.

Al leer el reporte de riesgos globales del Foro Económico Mundial para 2024, queda la sensación de que México es un espacio aislado del mundo, viviendo fuera de la realidad y sin darse cuenta de que un tsunami le viene encima. Las agendas desplegadas por el proceso electoral giran en torno a una narrativa oficial, en la que todos están enredados. Las alertas deben encenderse porque nos estamos apartando del mundo.

Corremos el proceso electoral más amplio que se haya vivido en un ambiente de narcoviolencia contra la población civil y que da visos de reeditarse contra los candidatos de todos los partidos, esencialmente de las extensiones geográficas más vulnerables y olvidadas, que son los municipios.

El Foro Económico Mundial nos está lanzando una alerta sobre una dinámica que, si bien ya sufrimos, empeorará y afectará el desarrollo del proceso electoral. La desinformación, las mentiras, las noticias falsas, no sólo como una narrativa diseñada e implementada por el gobierno en turno, sino potenciada por la inteligencia artificial (IA), sobre la cual existe una sobrevaloración, aunque sobre esto hablaremos en otra entrega, específicamente en los temas de sus efectos nocivos al medio ambiente y la explotación de quienes la alimentan.

El WEF, por sus siglas en inglés, cataloga este riesgo como de los más altos debido a que la información falsa cambia la opinión pública de manera significativa para crear desconfianza en los hechos y las autoridades.

En este punto no es nada nuevo para nosotros, no por ello normalizable, la satanización de la Suprema Corte y la Judicatura federal para su desmantelamiento, a través de mentiras reiteradas y desproporcionadas.

Por ello, esta entidad advierte que las mentiras y las noticias falsas generarán una amplia disrupción en los procesos electorales, en los dos años siguientes, erosionando los pilares democráticos. Ya advierte también que la polarización a partir de estrategias políticas será otro de los riesgos globales que socavarán la convivencia de las sociedades.

Otra de las consecuencias de la diseminación de mentiras es que afecta la credibilidad de la prensa en general y si a ello le añadimos que la Generación Z es refractaria a ésta y a la información política, entonces nos deja en un escenario complejo de resolver para las elecciones de 2024.

La razón es que tendría una desventaja la oferta política que aspire a convencer con la verdad. Pero la opción no puede ser la de seguir viviendo bajo la mentira o reeditándola, es decir, que México y los mexicanos viven felices, que no hay masacres, que no hay un sistema de salud disfuncional, que no han muerto más personas por negligencia de las autoridades, que no se vive en una guerra de baja intensidad donde las Fuerzas Armadas no defienden al pueblo, que no nos desaparecen a nuestros jóvenes.

Algo debe estar mal en la mente de los mexicanos, de todos, cuando vemos a una madre buscadora elevar un cartel suplicando a la delincuencia que les permitan buscar a sus hijos, aclarando que ellas no son el enemigo.

En los próximos dos años, según cálculos del WEF, cerca de 3 mil millones de personas votarán en el mundo, incluyendo México, Estados Unidos, Reino Unido e Indonesia. Y el uso de noticias falsas o mentiras “podría desestabilizar gravemente la legitimidad de los gobiernos surgidos de las elecciones, causando malestar político y alentando la violencia y el terrorismo, con la consecuente erosión de los procesos democráticos”.

La irrupción de la IA ha potenciado el volumen, alcance y eficacia en la falsificación de información, cuyo flujo resulta más difícil de rastrear y, sobre todo, atribuir en su autoría y combatirla.

Se prevé que la desinformación también se torne más personalizada y dirigida a grupos específicos, usando plataformas más personales.

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