El suicidio de la continuidad

Nadie en la historia del país, perteneciendo al mismo partido y siendo un activo político del gobierno en turno, había sido tan directo como Muñoz Ledo. Sus palabras generaron molestia en Palacio, pero él preveía lo que hoy enfrentamos.

Refiriéndose al jefe del Estado mexicano y frente a representantes de partidos políticos de América Latina, Porfirio Muñoz Ledo, aquel diputado de Morena que le impondría la banda presidencial al candidato de Morena, advertía que éste “piensa que puede heredar al siguiente gobierno su asociación con los delincuentes y que eso le otorga mayor poder”. Pronosticaba una gran confrontación.

Nadie en la historia del país, perteneciendo al mismo partido y siendo un activo político del gobierno en turno, había sido tan directo como lo fue Muñoz Ledo. Sus palabras generaron molestia en Palacio, pero él preveía lo que hoy enfrentamos.

Ese primer día de junio de 2022 se reportó directo hasta Palacio lo que Muñoz Ledo expresaba. Se ordenó pedirle que no mencionara más el tema, de acuerdo con las crónicas periodísticas publicadas. Fiel a su carácter y estatura política, rechazó un texto pasado sobre la mesa y continuó:

“El Presidente que públicamente ayer, antier, fue a saludar a la madre del principal narcotraficante del país, tiene este arreglo. Y lo justifica con algunas razones que no niego…”, citaron varios cronistas.

Estas expresiones contrastadas con la realidad que el país enfrenta no dejan más que la sospecha de que tal vez haya tenido la razón.

El dolor que vive México se siente en todos lados. Homicidios, desapariciones, feminicidios, el poder de los grupos criminales se ha extendido a una gran parte del territorio nacional.

En la paradoja, estos grupos retan al poder con la complacencia del poder; ponen artefactos explosivos para matar a soldados mandados al sacrificio; asesinan a ciudadanos inocentes, a policías municipales y autoridades menores.

En una investigación titulada La tierra del no retorno, realizada por el diario británico The Guardian y fechada en la ciudad de Fresnillo, Zacatecas, resalta que las desapariciones en el país han aumentado en casi 30% en los tres primeros meses del año.

Concluye que esta “tendencia es otro testimonio del fracaso de la estrategia de seguridad del presidente Andrés Manuel López Obrador: si bien los asesinatos han disminuido marginalmente desde que asumió el cargo, el aumento de las desapariciones deja en claro que la violencia persiste”.

De acuerdo con el medio InSight Crime, “los asesinatos relacionados con el crimen organizado casi se han triplicado desde 2015, de 8 mil a 23 mil 500 por año, según el Índice de Paz en México 2023, publicado el pasado 23 de mayo por el Instituto para la Economía y la Paz. Durante el mismo tiempo, los homicidios no vinculados al crimen organizado se han mantenido entre 10 mil y 12 mil por año”.

Para los investigadores, lo más preocupante es la “militarización” de los grupos delincuenciales, es decir, que cada vez poseen más armamento de guerra convencional.

Esto ha llamado la atención de la ONU y del Congreso de Estados Unidos, debido a que existen evidencias incontrovertibles de que el Estado mexicano es incapaz de garantizar la seguridad de civiles que son víctimas directas de grupos armados que ya lo desafían, y el relevo en la Presidencia puede ser la coyuntura para influenciar ampliamente a la clase gobernante actual.

No hay palabras suaves para esta descripción. Es un gran dilema para todas y todos. Se puede fingir que nada pasa. Pero esa forma de cobardía es la que nos ha traído aquí. ¿Quién se hará responsable de tanto dolor?

Mientras tanto, las encuestas de Palacio concuerdan con la decisión del Presidente de meterse al borde de la ilegalidad en el proceso electoral. Xóchitl Gálvez se eleva preocupantemente sobre la que será la candidata de Morena.

La acción presidencial tiene consecuencia: anticipa que por más que le den vueltas, la preferida será la candidata, por lo que el costo de descarrilar el proceso interno se vuelve más rentable.

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