El PJF no va a caer… no va a caer
Sin duda que para un Presidente que no saldrá por Veracruz, México debería estar entre Cuba y Puerto Rico, para ayudarlo a volar, pero los mexicanos que votaron por su partido cierto que no votaron para vivir en el desempleo...
La visión romántica de Morena de caminar codo a codo para ser mucho más que dos —parafraseando al inmortal Benedetti— terminó en el penoso somos mucho más que vos. Es decir, la reforma judicial presidencial descubrió que México no es una isla, sino una nación tan interconectada comercial y políticamente con el mundo, que prácticamente se hundiría económicamente tras las sanciones comerciales, el caos interno y el resurgimiento de una violencia del crimen nunca vista.
Sin duda que para un Presidente que no saldrá por Veracruz, México debería estar entre Cuba y Puerto Rico, para ayudarlo a volar, pero los mexicanos que votaron por su partido cierto que no votaron para vivir en el desempleo, bajo la exclusión comercial y una economía achicada.
Y es que México, por voluntad de sus mismos habitantes, por lo tanto, votantes, fue asumiendo compromisos internacionales para mantenerse democrático, cuidar el equilibrio de poderes y garantizar el Estado de derecho. La modernización de México implicó la libertad política, la garantía de los contrapesos, la transparencia de los procesos electorales, el respeto a la división de Poderes y a los derechos económicos, políticos y sociales. Eso le permitió acreditar decenas de cláusulas democráticas para poder firmar tratados comerciales.
Y ésas son las cuerdas con las que hoy se ha enredado el Presidente saliente, que reclama una soberanía como si las rentas y el destino de los que habitan en este país sean su patrimonio.
Ahora, están otras cuerdas más complejas, que son los tratados internacionales en materia de derechos humanos, independencia judicial, transparencia, combate a la corrupción, que son custodiados por organismos internacionales.
Entonces ya se enredó con la ONU, que alertó que su reforma para someter a las personas juzgadoras a elecciones populares viola los tratados internacionales, coincidiendo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que le puede imponer sanciones. Ya no se diga la OCDE, que puede suspender a México como país miembro, lo que provocaría que, antes de que termine octubre, termine la misma estabilidad de la economía nacional.
Pero en ese romanticismo que se apodera de la voluntad y destino de los demás, resultó que Estados Unidos le dejó saber, con un peso medido, que no pasará su iniciativa de votar a los juzgadores, a menos que quiera que la relación comercial se deteriore. Y para que los demócratas lo hayan decidido exponer en plena campaña, es porque saben que le ganarán, aunque se envuelva en el discurso de la soberanía nacional.
Y como este camino ha estado lleno de mentiras, por qué no aplicarle a Estados Unidos aquel refrán popular de “espantarlo con el petate del muerto”. Estamos en pausa en nuestra relación con la embajada de ese país.
La Convención de Viena no se anda con cuentos. O se rompen las relaciones o no. No hay recursos intermedios. ¿Usted cree, lector, lectora, que el país que más golpes de Estado, invasiones y guerras ha visto pasar, se va a espantar con el petate del sureste? Pues tiene usted razón. Ya hay circulando en un edificio de la capital de ese país una versión de reforma judicial distinta. Y es que, al menos a un futuro diputado ya le hicieron saber que si cruza la frontera, o alguno de su parentela, terminará frente a un juzgado en Nueva York.
El clima es complejo. El Poder Judicial federal, sus trabajadores y juzgadores, están en suspensión de labores. La más grande en la historia del país. Y a ésta se suman, histórico también, estudiantes, organizaciones ciudadanas, empresarios y organismos internacionales.
Desde el simbólico Ángel de la Independencia han dicho “a partir de aquí comienza la gran resistencia nacional por la defensa de la democracia y la independencia del PJF”.
