El Patrón

A estas alturas, está claro que hay una gran farsa o un gran show que arman la diputación de Morena y Palacio Nacional para meter la Presidencia en las elecciones de 2027, interferir en éstas y atraerle votos al partido, que teme un voto de castigo por el privilegio a ...

A estas alturas, está claro que hay una gran farsa o un gran show que arman la diputación de Morena y Palacio Nacional para meter la Presidencia en las elecciones de 2027, interferir en éstas y atraerle votos al partido, que teme un voto de castigo por el privilegio a los cárteles y la cada vez más documentada corrupción.

Podemos denominar “El Patrón” a esta forma sistemática de actuar. De acuerdo con un seguimiento de las últimas reformas polémicas, el “mecanismo” es: desde Palacio Nacional se anuncia una reforma, como la judicial, que desmantela la independencia y somete a votación a juzgadores para entregarlos a Morena y al crimen organizado, y que, por cierto, hoy lo tiene en el centro de las objeciones de los grandes capitales dentro del T-MEC, aunque se diga lo contrario.

Ante las críticas y la incertidumbre, el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, sale al primer acto a recitar que la reforma no va a pasar y que él se opone, por lo que propone un parlamento abierto. Afirma que es un demócrata y garantiza que se escuchará a todos. Por fuera, alienta versiones de que debe contenerse al acelerado de su competencia, Alfonso Ramírez Cuéllar, quien sí trae la voz de Palacio.

El Patrón se descubre a través de sus declaraciones: 12 de junio de 2024, reforma judicial. Días 25 y 26 de abril, Ley de Telecomunicaciones. Día 2 de octubre, reforma regresiva a la Ley de Amparo. Días 10 y 11 de noviembre, Revocación de Mandato para influir ilegalmente en las elecciones de 2027.

Así se pronunció Monreal: el 2 de septiembre de 2024 dijo sobre la reforma judicial: “No habrá fast track. Vamos a acudir a una actitud de respeto y prudencia; diálogo y civilidad”. Ofreció parlamento abierto, cerró las puertas a la JUFED, la asociación de juzgadores liderada por la jueza Juana Fuentes, y se aprobó comprando votos a cambio de prebendas, como se publicó ampliamente.

Ley de Amparo. Dijo: “La minuta será analizada cuidadosa y responsablemente. No habrá fast track”. “Se discutirá en parlamento abierto; no hay ‘albazos’ y se respetan los tiempos”. Dicha ley se aprobó en sus términos, pese a ser retroactiva.

Revocación de Mandato para adelantarla a 2027. Dijo: “Se pospone para abrir el debate y escuchar todas las voces”. “Voy a pedir a la comisión posponer la discusión y la aprobación del dictamen mientras se amplía el debate”. “No nos vamos a precipitar, vamos a esperar una discusión más amplia y que la sociedad sepa de lo que se trate”. Y una más: “Como presidente de la Jucopo, solicitaré posponer la discusión y la aprobación del dictamen mientras se amplía el debate”.

La Presidenta, por su parte, reitera el mismo discurso: “Es facultad de los legisladores”, “detrás está la ultraderecha”, “ahorraremos recursos”, aunque no dice que los recursos irán en apoyo de los niños con cáncer, por ejemplo.

¿Por qué funciona El Patrón? Es simple: dado que los medios replican la mañanera, se controla el tiempo; los anuncios de “apertura política” reordenan la agenda mediática y diluyen la urgencia de los opositores.

Hay un costo reputacional acotado: el oficialismo aparece como dispuesto a escuchar y el resultado final, si avanza, luce menos “impuesto”. Pero, además, construye señales de moderación a los empresarios, que hacen como que le creen; el compás de espera reduce la percepción de riesgo regulatorio inmediato, sin ceder a sus objetivos de fondo.

En conclusión, quien más gana es Monreal porque se maneja reputacionalmente como un político sensible, pero siempre fue así desde que era diputado del PRI; sólo han cambiado las siglas de su militancia.

Y, en el caso de Morena, reafirma su talante autoritario. El Patrón funciona sólo porque sirve para que se escondan los que temen tomar definiciones políticas: “Si le va bien al presidente en turno, le va bien a México”.

*Por cierto, un informe de seguridad indica que no es posible garantizar la integridad de AMLO si decide hacer su gira nacional para presentar su libro, pese a que un empresario le ofreció su avión.

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