Urge proteger a la juventud frente al riesgo de bebidas adulteradas

Los lugares de esparcimiento en los que hay venta y consumo de bebidas alcohólicas se han convertido en verdaderos escenarios de riesgo para la salud y la vida de quienes acuden a ellos en busca de diversión, especialmente ahora que el manejo de bebidas adulteradas se ha ...

Los lugares de esparcimiento en los que hay venta y consumo de bebidas alcohólicas se han convertido en verdaderos escenarios de riesgo para la salud y la vida de quienes acuden a ellos en busca de diversión, especialmente ahora que el manejo de bebidas adulteradas se ha posicionado como una herramienta recurrente de los delincuentes contra la integridad física de la sociedad, principalmente de mujeres y jóvenes.

El consumo de alcohol adulterado ya ha provocado tragedias en diversas entidades del país. En Guerrero, por ejemplo, la Secretaría de Salud reportó, al menos, 30 muertes por esta causa en el año 2020; en 2024, Guanajuato registró más de dos mil casos de intoxicación aguda por alcohol, posicionándose como el tercer estado con más incidencias a nivel nacional.

La adulteración de bebidas no sólo expone a las personas a los efectos de las sustancias tóxicas, también las deja como blanco fácil ante delitos como el abuso sexual y el secuestro, escenario que convierte a las mujeres jóvenes en uno de los grupos más vulnerables, especialmente en contextos de fiesta o turismo.

Como una herramienta ante esta situación, surge la pulsera Centinela Guardián, una alternativa innovadora y accesible que permite detectar más de 32 sustancias nocivas, incluyendo depresores y estimulantes como LSD, ketamina, burundanga y GHB. Su tecnología, que consiste en la adopción de cierto color al detectar sustancias extrañas en una bebida, no sólo ofrece una forma rápida de identificación, sino que también actúa como un disuasivo contra quienes buscan delinquir.

Al ser una herramienta de baja inversión y grandes beneficios, en el marco de mi labor como legislador solicité en el Congreso de la Ciudad de México su distribución de manera gratuita en todas las alcaldías de la entidad. Asimismo, desde el Senado de la República, el Verde solicitó dicha distribución en bares, centros nocturnos y zonas turísticas de entidades como Guerrero, Guanajuato, Morelos y Nayarit, que están entre las de mayor incidencia, pues el uso de la tecnología al servicio de la seguridad ciudadana es, sin duda, uno de los caminos más efectivos para responder a desafíos como éste.

Pero la pulsera no puede ser vista como una solución única o aislada. Es fundamental que vaya acompañada de campañas de concientización permanentes, donde se eduque a la población sobre los riesgos del consumo de alcohol adulterado, se impulse el autocuidado y se promueva una cultura de prevención y denuncia.

Asimismo, es vital que las autoridades locales realicen inspecciones y trabajen de manera coordinada con los establecimientos mercantiles para asegurar que estas medidas se implementen de forma correcta. No basta con entregar las pulseras, es necesario generar protocolos claros de actuación cuando se detecte una bebida adulterada, así como reforzar los operativos de vigilancia y control en bares y restaurantes.

Por otro lado, el papel de la sociedad no puede ser pasivo. Es preciso fomentar la responsabilidad individual y colectiva para denunciar prácticas irregulares y exigir a los establecimientos el respeto a las normas sanitarias y de seguridad.

La venta y el consumo de bebidas adulteradas va más allá de la ilegalidad, hoy es una amenaza tangible a la integridad física de las personas, de modo que cada muerte, cada agresión o cada intoxicación que pueda evitarse a través de herramientas como la pulsera Centinela es también un paso contra la inseguridad. La defensa de la vida, la salud y la seguridad de las personas, en especial de nuestras y nuestros jóvenes, deben ser una prioridad innegociable.

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