Protección de la naturaleza y seguridad alimentaria: un vínculo ineludible

Esta semana coincidió la conmemoración de dos días muy importantes y estrechamente relacionados: el Día Mundial de la Alimentación, que se celebró ayer 16 de octubre y el Día Internacional para la Protección de la Naturaleza. Ambos nos invitan a recordar que, de la ...

Esta semana coincidió la conmemoración de dos días muy importantes y estrechamente relacionados: el Día Mundial de la Alimentación, que se celebró ayer 16 de octubre y el Día Internacional para la Protección de la Naturaleza. Ambos nos invitan a recordar que, de la conservación de los ecosistemas, depende que podamos garantizar el acceso a la alimentación y, en consecuencia, ganar la lucha contra la pobreza alimentaria en nuestro país.

En México, la seguridad alimentaria enfrenta desafíos significativos, agravados por la degradación ambiental y el cambio climático. De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), alrededor de 22% de la población en el país sufre inseguridad alimentaria moderada o grave, lo que significa que millones de personas enfrentan dificultades para acceder a alimentos suficientes de manera constante.

A ello se suma el hecho de que, en las últimas décadas, la sobreexplotación de los recursos naturales y las prácticas agrícolas no sostenibles han contribuido a la pérdida de biodiversidad, la deforestación y la contaminación de suelos y cuerpos de agua. Y es que la producción de alimentos depende de servicios ecosistémicos fundamentales, como el agua, el suelo fértil y la polinización, todos los cuales son proporcionados por la naturaleza y hoy, lamentablemente, se están viendo seriamente comprometidos.

Un ejemplo claro de la conexión entre la protección ambiental y la seguridad alimentaria es el uso del agua en la agricultura. En nuestro país, 76% del consumo de agua se destina a la agricultura, pero la gestión ineficiente y la falta de tecnologías de riego sostenibles provocan un uso excesivo y la sobreexplotación de los mantos acuíferos.

Asimismo, fenómenos como la sequía han llegado a niveles alarmantes, ocasionando daños a la producción mundial de cereales y contribuyendo al alza de los precios de los alimentos desde 2007, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Por todo ello, en el Partido Verde hemos sido promotores de la conservación de la naturaleza mediante acciones para combatir la tala ilegal, proteger el agua y aprovechar los recursos naturales de forma sostenible con propuestas como la instalación de sistemas captadores de agua de lluvia, entre diversas acciones para un medio ambiente más saludable que permita a las y los mexicanos una mejor calidad de vida.

No obstante, es preciso estrechar esfuerzos entre gobiernos y sociedad civil, a fin de fortalecer las políticas de conservación y restauración de los ecosistemas, apelando a la conciencia ambiental, considerando que la seguridad alimentaria no puede lograrse a expensas del deterioro de la naturaleza. Al contrario, es mediante la protección de los ecosistemas que podremos asegurar un suministro estable y saludable de alimentos.

En este sentido, el Día Mundial de la Alimentación y el Día Internacional para la Protección de la Naturaleza nos recuerdan que el desarrollo económico y la conservación ambiental no son objetivos opuestos, sino que deben ser abordados de manera conjunta y coordinada para garantizar un futuro en el que, tanto las personas como la naturaleza, prosperen.

Es momento de actuar con decisión para proteger nuestro patrimonio natural y asegurar que todos los mexicanos tengan acceso a una alimentación adecuada. La preservación del medio ambiente no es sólo una cuestión de responsabilidad, sino además una necesidad urgente para garantizar el acceso a la alimentación y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

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