Pequeñas acciones para acabar con la violencia contra la mujer
La idiosincrasia machista sigue muy arraigada, hay hombres que aún se sienten superiores a la mujer
Todos los días en los medios de comunicación conocemos casos de agresiones contra mujeres que se dan en la vía pública, en el trabajo, en la escuela e incluso en el hogar. Éste no es un problema menor y se debe trabajar mucho para erradicarlo.
Hay quien dice que no sólo se debería hablar de la violencia contra la mujer, sino contra cualquiera: hombres, niños y, por qué no, contra los animales. Si bien esto es totalmente cierto, tenemos que reconocer que, lamentablemente, la violencia contra la mujer no sólo no ha disminuido con el paso del tiempo, sino que parece incrementarse en contextos como el virtual, donde muchos agresores se ocultan tras el anonimato de las redes sociales para insultar, agredir y amenazar a las mujeres.
En días pasados supimos del caso de un hombre que agredió, de espaldas, a una mujer que paseaba a su perro y no sólo eso, sino que también se atrevió a insultarla y a amenazarla. Hechos como estos nos demuestran que la idiosincrasia machista sigue muy arraigada, que hay hombres que aún se sienten con superioridad hacia la mujer y, por este hecho, consideran que tienen derecho de violentarlas como y donde les plazca.
Es evidente que el gobierno debe impulsar acciones para castigar a quienes agreden física, sicológica o sexualmente a una mujer, pero también considero que es muy necesario que entendamos que el trabajo para erradicar este problema debe comenzar en casa.
Debemos inculcar a nuestros hijos el respeto a cualquier ser humano y esto se puede iniciar cambiando la forma en que ellos perciben a las otras personas. Por ejemplo, a menudo los roles de género nos hacen creer, desde muy pequeños, que las mujeres sólo deben trabajar en casa, mientras que los hombres son los proveedores, los que salen a trabajar y, de cierta manera, los “jefes” del hogar.
Esta simple imagen de los roles de género en la familia les da una idea equivocada a las y los niños, quienes crecerán creyendo que el hombre es el que manda, el que decide lo que se debe hacer en casa y relegando a la mujer a un papel secundario, donde pareciera que no tiene voz ni voto, lo cual, por supuesto, es completamente erróneo.
Por otro lado, a los adolescentes a menudo se les ha inculcado la idea de que es más popular el que tiene más novias, el que no acepta que una chica lo rechace, el que cree que un piropo debe ser agradecido por la mujer y no se dan cuenta de que, en realidad, se trata de acoso y de una agresión directa.
También es verdad que nos topamos con películas y programas de televisión que muestran a un hombre macho, fuerte y ganador, que siempre hace lo que quiere y que es un seductor con las mujeres, lo cual crea la idea errónea de que así es como debe actuar un hombre frente a la sociedad.
Estoy consciente de que es complicado cambiar una ideología machista que está muy arraigada en nuestra sociedad desde hace siglos y que desde nuestras primeras enseñanzas en casa se nos ha inculcado como algo normal; sin embargo, todas estas pequeñas acciones podrían desencadenar en actos violentos, por lo que debemos trabajar a diario para evitarlas si en verdad queremos acabar con la violencia contra la mujer.
No estoy diciendo que todos los hombres somos delincuentes en potencia ni que todos le faltamos al respeto a las mujeres, sin embargo, sí creo necesario que hagamos un examen de conciencia para reconocer cuáles de nuestras acciones diarias pueden ser machistas y que podrían llegar a convertirse en un grave problema si no cesamos de realizarlas y no nos damos cuenta del daño que hacen a las mujeres y a nuestra sociedad en general.
