La sostenibilidad debe ser un compromiso real

En estos tiempos en los que el cambio climático y el deterioro del planeta son problemas urgentes, la conciencia ambiental se ha fortalecido. Sin embargo, muchas empresas han aprovechado el creciente interés de las personas por adquirir productos y servicios responsables ...

En estos tiempos en los que el cambio climático y el deterioro del planeta son problemas urgentes, la conciencia ambiental se ha fortalecido. Sin embargo, muchas empresas han aprovechado el creciente interés de las personas por adquirir productos y servicios responsables con el medio ambiente, encontrando en la sustentabilidad una herramienta de marketing más que un compromiso real.

Greenwashing o ecoblanqueo es como se le conoce a esta estrategia utilizada por muchas empresas para hacer pasar por ecológicas sus actividades y/o productos, cuando en realidad no lo son. Esta práctica no sólo engaña a los consumidores, sino que también retrasa la lucha contra la crisis climática al desviar la atención de verdaderas soluciones sustentables.

Hoy en día, el greenwashing puede encontrarse desde en compañías petroleras que lanzan campañas sobre energías renovables mientras siguen invirtiendo en combustibles fósiles, hasta en marcas de fast fashion que promocionan líneas eco-friendly sin abordar la contaminación masiva y el gran impacto ambiental que representa su producción y rápido desecho.

Ni qué decir de la gran cantidad de productos que circulan en el mercado etiquetados con leyendas como “biodegradable” o “natural”, sin realmente serlo. Todo ello representa una especie de manipulación que confunde al consumidor y socava los esfuerzos genuinos de sostenibilidad.

Ante ello, varios países han tomado medidas para combatir esa práctica. En la Unión Europea, por ejemplo, se aprobó en 2023 la Directiva de Empoderamiento del Consumidor para la Transición Verde, que prohíbe términos vagos como “ecológico” o “neutro en carbono” sin evidencia verificable. También exige a las empresas pruebas concretas para respaldar sus afirmaciones ambientales.

Francia ha ido aún más lejos con su Ley contra el Greenwashing, aprobada en 2021, prohibiendo la publicidad de productos como “carbono neutral” si no existe un plan detallado y verificado para la reducción de emisiones. También obliga a las empresas a demostrar cómo compensan sus emisiones sin depender únicamente de estrategias de compensación de carbono.

Nuestro país, al ser uno de aquellos con mayor riqueza natural en el mundo y con base en los compromisos internacionales adquiridos, debe duplicar sus esfuerzos para la protección del medio ambiente e ir en contra de la falsa sustentabilidad. Por eso es preciso tomar medidas más concretas contra prácticas como el ecoblanqueo.

En tal sentido, la bancada del Verde en el Congreso de la Ciudad de México presentó una iniciativa de ley para establecer que la Secretaría de Medio Ambiente local implemente mecanismos a fin de verificar que toda aquella publicidad que se presuma ambientalmente responsable o ecológica, realmente lo sea.

Concretamente, la propuesta plantea establecer mecanismos de verificación para los productos, servicios o actividades que se publiciten como responsables con el medio ambiente, a los cuales, además, se les deberá emitir una constancia que así lo sustente; y para aquellos que incurran en el engaño, fijar sanciones y multas proporcionales.

Erradicar el greenwashing requiere medidas contundentes. Es esencial que existan regulaciones más estrictas para evitar que las empresas incurran en afirmaciones falsas o ambiguas sobre su impacto ambiental. La sostenibilidad no debe ser una estrategia de marketing, sino un compromiso real, pues en la lucha contra la crisis climática no hay espacio para la hipocresía disfrazada de actitud verde.

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