La juventud pide más inmediatez y menos información abrumadora
Ayer se puso en circulación la edición 2022 del Digital News Report, del Reuters Institute, de la Universidad de Oxford, que analiza el consumo de noticias entre las personas de diferentes partes del mundo y el cual ha dejado sobre la mesa varios aspectos importantes ...
Ayer se puso en circulación la edición 2022 del Digital News Report, del Reuters Institute, de la Universidad de Oxford, que analiza el consumo de noticias entre las personas de diferentes partes del mundo y el cual ha dejado sobre la mesa varios aspectos importantes acerca del consumo de información en materia de credibilidad, formas de consumo y selección de información.
Entre sus datos más interesantes, la edición de este año del Digital News Report expuso que el interés por las noticias cayó a escala global; la mayoría de las personas no cree en la imparcialidad de los medios; los jóvenes tratan de evitar el consumo de noticias porque éstas los deprimen; los más jóvenes prefieren el consumo de información mediante aplicaciones como Facebook, TikTok, Instagram y otras plataformas similares, es decir, las redes sociales le han ganado territorio, incluso, a los medios digitales y, en el caso particular de México, el consumo de información en medios tradicionales como el periódico se recuperó ligeramente.
Pero, más allá de sus datos estadísticos, resulta relevante y necesario analizar la información del Digital News desde su impacto social. El hecho de que las personas afirmen no tener tanta confianza en los medios no es nuevo, desde hace años, éstos y las instituciones han perdido legitimidad entre las sociedades y el reto por recuperarla se hace grande entre tanta apatía.
Sin embargo, hay que poner principal atención en el impacto de los medios de comunicación sobre los jóvenes para que esos datos estadísticos no se conviertan en focos rojos en el futuro, pues el que los jóvenes de menos de 24 años no se sientan representados ni atraídos por las noticias que circulan en los medios tradicionales, porque los deprimen y los agotan emocionalmente, y porque no se sienten atraídos por la cantidad de noticias sobre política y sobre la pandemia, lo cual habla de una necesidad de la juventud por observar un mundo diferente, quizá más optimista, pero también de una posible evasión a contextos reales.
Por otra parte, el hecho de que los jóvenes privilegien el consumo de información mediante aplicaciones y redes sociales, desde una perspectiva de modernidad e inmediatez, resulta comprensible, pero considerando que en ellas existe una gran cantidad de contenidos fake, circulando de forma simultánea a un ritmo tan veloz, expone a la juventud a cierto nivel de riesgo, pues la mayoría de las veces ese tipo de contenidos tiene como propósito el desprestigio, ya sea de personas o instituciones, la persuasión y el robo de información, siendo un riesgo para las personas y un nicho para los ciberdelincuentes. Y es que esa inmediatez con la que circulan, en muchas ocasiones, es una barrera para la reflexión y el análisis apropiado de aquello que se consume.
Si bien el paso del tiempo tiene como característica la evolución de las personas y las formas de vida, en esta transición de las formas de comunicación y consumo de información es preciso cuidar que aquello que llega a las personas no termine siendo un riesgo.
