La Ciudad de México necesita un modelo de planeación moderno y sostenible

Uno de los grandes retos que enfrenta la Ciudad de México es lograr un modelo de urbanización y metropolización integral a largo plazo y que opere bajo el principio de sustentabilidad, pues en ésta, que es una de las urbes más grandes e importantes del mundo, seguimos ...

Uno de los grandes retos que enfrenta la Ciudad de México es lograr un modelo de urbanización y metropolización integral a largo plazo y que opere bajo el principio de sustentabilidad, pues en ésta, que es una de las urbes más grandes e importantes del mundo, seguimos creciendo, construyendo y planeando con modelos obsoletos que no responden a las demandas actuales de crecimiento y bienestar.

Este año, los programas generales de Desarrollo Urbano y de Ordenamiento Territorial de la entidad cumplen 25 años de existencia y, aunque es preciso reconocer su función a lo largo de todo ese tiempo, también lo es admitir su baja viabilidad que tienen actualmente.

La falta de una actualización integral en la planificación de la capital del país nos ha llevado a una crisis urbana que afecta la movilidad, la distribución de servicios básicos, el acceso a la vivienda y, en general, la calidad de vida de los habitantes.

Hoy, la Ciudad de México enfrenta un crecimiento desorganizado, una grave escasez de agua y una desigualdad social cada vez más profunda, lo que hace evidente la necesidad de crear un nuevo marco de ordenamiento territorial que garantice un desarrollo funcional, sostenible, inclusivo y accesible para todas las personas, pues no podemos permitirnos seguir improvisando sin una estrategia clara y actualizada.

Con este propósito, hace unos días presenté una iniciativa de Ley de Ordenamiento Territorial para transformar la planificación urbana de la ciudad. Esta propuesta, con sello del Partido Verde, establece nuevas estructuras y criterios mediante directrices que permitirán una mejor gestión del suelo, la movilidad y la economía de manera sustentable. Es decir, sin comprometer nuestros recursos naturales ni deteriorar los ecosistemas.

Las directrices de esta iniciativa están diseñadas para impulsar ciudades compactas, seguras, inclusivas, resilientes y sustentables. No se trata sólo de planear el crecimiento urbano, sino de garantizar espacios dignos para todas las formas de vida, humana y no humana, en nuestra ciudad.

En tal sentido, propone actuar bajo seis directrices estratégicas, que son: Participación ciudadana y coordinación gubernamental, para construir un programa de ordenamiento territorial sustentable que concentre la experiencia, tanto de las autoridades como de la sociedad; Crecimiento económico responsable, para generar recursos y empleos de forma sostenible; Infraestructura y equipamiento básicos, para impulsar el desarrollo de las comunidades en armonía con el medio ambiente; Protección del medio ambiente, mediante políticas claras para mitigar el impacto de las prácticas relacionadas y el de fenómenos como el cambio climático; Bienestar social e igualdad de género, para asegurar equidad en todos los niveles, y Zonificación estratégica, a fin de definir categorías claras para áreas urbanas, periurbanas y patrimoniales, asegurando un desarrollo adecuado para cada contexto.

El ritmo que han marcado el crecimiento urbano, la saturación y la alta demanda de servicios nos obligan a buscar estrategias de crecimiento sustentable, en donde el desarrollo urbano, metropolitano y megapolitano a largo plazo pueda seguir siendo posible en armonía con el medio ambiente y favoreciendo a las comunidades.

No hay motivo para seguir aplazando una reforma territorial integral en beneficio de la ciudad más importante del país y es momento de tomar decisiones con visión de futuro. La Ciudad de México merece un modelo de planificación moderno, basado en principios de sustentabilidad, equidad y eficiencia. Construyamos juntos el camino hacia una ciudad más habitable, funcional y resiliente.

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