El desafío contra el deterioro ambiental y el hambre sigue creciendo

De acuerdo con el más reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial de la Organización de las Naciones Unidas ONU, en 2021, la humanidad volvió a romper récord en impacto ambiental por “tierra, mar y aire”. Seguimos devastando el planeta y los ...

De acuerdo con el más reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2021, la humanidad volvió a romper récord en impacto ambiental por “tierra, mar y aire”. Seguimos devastando el planeta y los esfuerzos por frenar el cambio climático y el daño ambiental siguen siendo pobres. 

 El Informe sobre el Estado del Clima Mundial 2021 expuso que las concentraciones de gases de efecto invernadero, el nivel del mar, la temperatura de los océanos y su acidificación establecieron nuevas marcas, generando fuertes impactos a escala planetaria, ante lo cual es urgente tomar acción. 

 Lamentablemente, son pocos los países que han redoblado considerablemente sus esfuerzos para frenar el daño ambiental, esfuerzos en los que cabe destacar la iniciativa de Noruega por disminuir en más de 13 mil millones su inversión en combustibles fósiles, misma que cuenta con la participación y organización de empresas, sociedad civil y los líderes de las Naciones Unidas. 

Es claro que la urgente necesidad de atender el daño ambiental debe ir más allá de voluntades. Hoy más que nunca se necesitan acciones contundentes que permitan mitigar los daños, muchos de ellos irreversibles, que están terminando con las especies animales, los ecosistemas y la propia humanidad, pues incluso el problema del hambre mundial no es ajeno a la devastación del medio ambiente. La propia Unicef advirtió en días recientes sobre varios factores que han acentuado la falta de acceso a los alimentos a nivel global, entre ellos, “las condiciones persistentes de sequía en algunas naciones”, derivadas del cambio climático. 

 Hoy en día, aproximadamente 40 millones de personas padecen inseguridad alimentaria aguda y muchas regiones carecen de acceso al agua. 

 Cabe resaltar que, en ese sentido, ya tenemos un ejemplo en nuestro país, pues lo que está ocurriendo en Nuevo León, donde el acceso al vital líquido se ha convertido en un problema tan grave que su suministro es racionado y repartido sólo durante ciertas horas del día, también es causa de la sobreexplotación de los recursos naturales. 

 Y todo ello produce elevados costos económicos para las naciones. 

Las consecuencias del daño que como humanidad le estamos generando al planeta son evidentes: la pregunta es, ¿qué estamos esperando para reaccionar? Causas como la Agenda 2030, asumidas por la comunidad internacional, se están quedando atrás, por lo que no cabe duda que el impacto del deterioro ambiental debe ir mucho más allá de la buena voluntad y la preocupación. 

 Ya lo dijo un día el célebre Victor Hugo: “Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha”. El desafío actual que tenemos como sociedad es alcanzar la verdadera sostenibilidad y aplicarla en todas nuestras formas de vida. Si no logramos un verdadero equilibrio entre el hombre y la naturaleza, jamás lograremos terminar con el hambre, la pobreza y las desigualdades. 

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