CDMX, a la cabeza en responsabilidad ambiental
En un mundo donde enfrentamos problemas ambientales graves, es inspirador ver ejemplos de éxito en la gestión del medio ambiente, tal como está ocurriendo en la Ciudad de México. Esta metrópoli se está transformando gracias a políticas efectivas que cuidan del ...
En un mundo donde enfrentamos problemas ambientales graves, es inspirador ver ejemplos de éxito en la gestión del medio ambiente, tal como está ocurriendo en la Ciudad de México. Esta metrópoli se está transformando gracias a políticas efectivas que cuidan del ambiente, y con su nueva Ley de Responsabilidad Ambiental podría, incluso, convertirse en un referente nacional en este campo.
Cabe mencionar que la capital del país ha recibido 24 premios por sus esfuerzos en mejorar, tanto el entorno natural como las condiciones de vida de las personas a través de acciones como la revegetación, el uso sostenible del agua, mejorar la calidad del aire, el cuidado de los animales y la gestión adecuada de los residuos.
Estos reconocimientos no sólo validan el compromiso de la capital con la sostenibilidad ambiental, sino que también motivan a otras entidades y demuestran que el impacto positivo en el medio ambiente depende mucho de las decisiones políticas.
Un ejemplo claro de esta dedicación es la Ley de Responsabilidad Ambiental de la Ciudad de México, que fue aprobada recientemente en la Comisión de Preservación del Medio Ambiente, Cambio Climático y Protección Ecológica del Congreso local. Esta ley está diseñada para prevenir actividades que dañen el medio ambiente, como la deforestación o el uso incorrecto del suelo y, basada en el principio de que “el que contamina paga”, establece que cualquier daño al ambiente, no sólo debe ser compensado y reparado, sino también penalizado con multas económicas.
Sin embargo, a pesar de seguir los principios de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo y lo establecido en el artículo 4 de nuestra Constitución respecto al acceso a procedimientos judiciales y administrativos para el resarcimiento de daños, así como los compromisos bajo el Acuerdo de Escazú en materia de justicia ambiental, la regulación actual en la Ciudad de México todavía no cumple completamente con el mandato de reparación integral del daño. Actualmente, la ley limita la reparación, principalmente a la restitución física o, si eso no es posible, a la indemnización, dejando de lado otros mecanismos, como la restauración, compensación y atención a las personas afectadas.
Por lo tanto, la nueva propuesta de Ley de Responsabilidad Ambiental de la Ciudad de México destaca en importancia, pues busca regular los daños ambientales de manera más efectiva y establecer un marco para la acción judicial y la demanda de responsabilidad ambiental, reparación integral y sanciones económicas. Además, extiende el periodo de prescripción a 12 años para luchar contra la impunidad.
Esta ley también introduce un procedimiento simplificado para casos de responsabilidad ambiental y estrategias preventivas y de cumplimiento para empresas. Igualmente, cinco principios innovadores, como la carga dinámica y la inversión de la carga de la prueba, que facilitan demostrar el daño ambiental.
Lo anterior es sumamente importante, ya que, con casos recientes como el desarrollo inmobiliario Mítikah y la Presa Anzaldo, mismos que mostraron fallos graves en el cumplimiento de las normativas ambientales, es evidente la urgencia de establecer un régimen más riguroso que no sólo castigue, sino que también repare y compense de manera justa y efectiva.
Fortalecer la legislación ambiental en México, especialmente en la capital, es esencial para proteger nuestro medio ambiente y asegurar un futuro sostenible para todas las generaciones. Con leyes más estrictas y mecanismos claros de reparación y compensación podemos, no sólo mitigar los efectos del cambio climático, sino también liderar con el ejemplo en la lucha global por un planeta más verde y justo.
