El 2025 se va dejando importantes impulsos legislativos en la capital del país: iniciativas transformadoras, aprobaciones de presupuesto históricas y acciones que fortalecen derechos, seguridad, infraestructura y calidad de vida, como resultado de un trabajo profundo, centrado en las necesidades de las y los capitalinos.
Una de las acciones más emblemáticas fue la aprobación del Presupuesto de Egresos para el ejercicio fiscal 2026, con un aumento significativo en comparación con años anteriores y un enfoque claro en inversión social, movilidad, vivienda, cultura, agua y seguridad.
En el Congreso de la Ciudad de México aprobamos, además, importantes reformas a la Ley del Sistema de Seguridad Ciudadana, a fin de fortalecer la carrera policial, crear gabinetes regionales de coordinación territorial e integrar nuevas herramientas legales para mejorar la prevención y atención de la seguridad pública en cada rincón de la capital.
Y la agenda legislativa no se detuvo ahí, trabajamos además en la armonización y reforma de diversas leyes en materia de educación, desarrollo urbano, vivienda, participación ciudadana, derechos humanos, inclusión, medio ambiente y bienestar animal, mostrando un Congreso activo y en sintonía con los desafíos contemporáneos que enfrenta la ciudad; tratamos iniciativas de reforma al Código Penal en materia de protección a niñas, niños y adolescentes, mecanismos para impulsar el acceso al empleo a personas mayores y propuestas para modernizar la Ley de Movilidad en el marco de una agenda legislativa con un enfoque fortalecido en seguridad, inclusión y derechos sociales.
También hubo reformas a la Ley de Auditoría y Control Interno de la Administración Pública para fortalecer la transparencia, eficiencia y modernización de la gestión de los asuntos del gobierno.
2025 fue un año donde la Ciudad de México consolidó acciones y programas para elevar el bienestar social y, además del trabajo legislativo, la capital se mantuvo en constante movimiento con el lanzamiento de programas para el acceso a la vivienda y el mejoramiento de transporte público, fortaleció rutas seguras para mujeres en espacios públicos y amplió la oferta cultural y educativa, sólo por mencionar algunas acciones.
Y si bien el año cerró con importantes logros, el horizonte hacia 2026 marca retos interesantes y oportunidades para profundizar el desarrollo de políticas públicas innovadoras. Quienes integramos el Congreso y los poderes locales, tendremos que redoblar esfuerzos para atender las necesidades que quedaron pendientes y consolidar la implementación efectiva de las reformas aprobadas, así como para mantener el diálogo abierto con la ciudadanía e identificar nuevas demandas.
Los retos para 2026 incluyen seguir fortaleciendo la movilidad sostenible, garantizar la correcta ejecución de las inversiones en seguridad pública, ampliar los mecanismos de participación ciudadana y legislar con mirada de futuro para enfrentar problemáticas emergentes como el crecimiento urbano, la preservación del patrimonio histórico y la adaptación al cambio climático.
En suma, 2025 representó un año de avance, consenso y acción legislativa. Aún hay mucho por hacer, pero el Congreso fue motor de transformación al servicio de la ciudadanía e instrumento de aporte para para la consolidación de un futuro más equitativo y próspero para las y los capitalinos. Los próximos pasos dependerán de la capacidad y la voluntad de coordinarnos mejor y seguir construyendo juntos una ciudad más humana, próspera e inclusiva para todas y todos.
