Reubiquemos a los animales de los circos. Ya es tiempo
No existen pretextos para cumplir con la ley, ya lo hemos dicho en repetidas ocasiones.
La semana pasada entraron en vigor en todo el país las reformas que prohíben a los circos utilizar animales en sus espectáculos. Ésta es una propuesta del Partido Verde que fue muy bien recibida por la sociedad y el gobierno, primero en el Distrito Federal y después a nivel nacional.
Es un hecho que este acontecimiento colocó a México de nuevo a la vanguardia en materia de protección animal, haciéndolo merecedor de reconocimientos internacionales, principalmente de parte de las organizaciones no gubernamentales que, a lo largo y ancho de todo el mundo, se han dedicado desde hace varias décadas a este mismo objetivo.
A partir de que las reformas fueron aprobadas, se ha dado una lucha sumamente importante por parte de todos los actores involucrados, incluyendo a los propietarios de algunos circos, por reubicar y buscarles un hogar adecuado a los animales que ya no podrán ser utilizados en espectáculos. La Profepa, gobiernos locales como el del Distrito Federal y del Estado de México y organizaciones de la sociedad civil, no solamente han dado alternativas, sino sobre todo han brindado todas las facilidades necesarias para que se cumpla con lo dispuesto en la ley.
No obstante, el presidente de la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circo (UNEAC), Armando Cedeño, no ha cesado en sus amenazas sin sentido en contra de todos los que queremos una mejor vida para los animales y sentar las bases para una relación armónica y respetuosa entre todos los que habitamos el planeta. Estas amenazas han ido desde el ejercicio de acciones legales en nuestra contra, hasta la posibilidad de sacrificar a los animales por no tener “cómo mantenerlos y darles de comer”, todo ello acompañado de declaraciones absurdas como colocarlos en circos de otros países para que sigan “trabajando”.
Parece ser que el señor Cedeño jamás entendió cuál es el espíritu, objetivo y alcances de esta reforma, los cuales consisten —simple y llanamente— en el bienestar de los animales.
Por eso quiero aprovechar este espacio para recordarle a todo el gremio circense que jamás se ha buscado dañar a nadie en su persona o bienes, ni mucho menos en su patrimonio. Tampoco se trata de un asunto de partidos políticos o de gobiernos, el tema central siempre ha sido brindar las herramientas necesarias para que los animales cuenten con las medidas de protección que les permitan llevar una vida digna y libre de maltrato y sufrimiento.
No existen pretextos para cumplir con la ley, ya lo hemos dicho en repetidas ocasiones. Para ello las autoridades ya han manifestado que existen más de 12 mil lugares en todo el país entre Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre, Predios Intensivos de Manejo de la Vida Silvestre, centros de conservación y zoológicos, que se harán cargo de los animales de los circos en caso de que sus propietarios así lo decidan.
Pero no sólo eso, también existen cuando menos dos organizaciones no gubernamentales de carácter internacional que a últimas fechas se han ofrecido a recibir y darle una vida digna en sus santuarios a todos esos animales, ello sin dejar de mencionar que en nuestro propio país también ya se han dado casos exitosos de reubicación de decenas de diversas especies en santuarios de vida silvestre, gracias a la colaboración entre organizaciones civiles como el Bioparque Convivencia de Pachuca, la Profepa y The Wild Animal Sanctuary.
Aprovechemos todas estas oportunidades y reubiquemos a los animales de los circos. Ya es tiempo.
