Un estudio levantado en noviembre de 2025 entre 1,500 habitantes de Culiacán y con 13 entrevistas a profundidad revela que el miedo, la frustración y la incertidumbre marcan la vida de la capital de Sinaloa.
Los datos de la investigación de la agencia Lexia permiten concluir que ahí se suman crisis de gobernabilidad, ausencia de liderazgos y la percepción de que los narcos hoy son más poderosos que el Estado. El reporte Presente y futuro de Culiacán da cuenta de un gobernador reprobado por una sociedad que ubica en el Culiacanazo de 2019 el punto de quiebre entre la paz narca que se fue y a la que ya no quieren regresar.
El 76% de los consultados experimenta temor permanente por la seguridad de su familia; mientras dos terceras partes dice ver vulneradas la libertad, la confianza, la alegría y la unión. Para 57%, su situación económica se vio afectada en el último año como resultado del costo que la violencia tiene en sus vidas.
Elaborado a petición del sector empresarial, el análisis comparte reflexiones desoladoras. “Aquí todo está jodido porque todo se movía por el narco. Ahora se agarraron entre ellos y nos dejaron sin economía y sin tranquilidad”.
Son palabras de una empleada gubernamental —una de las 13 entrevistas— que ilustran uno de los hallazgos: los culiacanenses no avizoran una salida del conflicto en manos de las autoridades.
“Esto es zona de guerra, tierra de nadie. Es vivir la pandemia de nuevo; una narco–pandemia”, sostiene un agricultor, ejemplificando el balance ciudadano de que el gobierno no cumplía su papel.
Hace seis meses, para 40% de los encuestados, el gobernador Rubén Rocha quería, pero no podía resolver la crisis; 24% consideró que era cómplice y parte del problema; otro 24% lo calificó como indiferente; 11% dijo que sí estaba siendo eficaz y 1% no contestó.
Los culiches evaluaron así a la Presidenta de México: 44% la consideraron rebasada; 20%, parte del problema; 19% indiferente; 15% eficaz y 2% no respondió.
Y, aunque se plantea que el gobernador y el alcalde Juan de Dios Gámez estaban reprobados y la Presidenta apenas lograba una calificación positiva, por el sentimiento de abandono y decepción, todavía 51% desea que el Estado se imponga.
Un 39% tiene su expectativa en un arreglo entre Los Chapos y La Mayiza y 9% en que uno de los dos grupos se imponga. Pero cuando responden a lo que creen que sucederá, sólo 41% piensa que el gobierno lo logrará, 43% piensa que habrá paz narca y 15% que un cartel derrotará al otro.
Lexia plantea que la sociedad pide justicia y respeto a las leyes. “La gente está harta de que el gobierno oculte, está sedienta de la necesidad de ver que el gobierno actúe y que se castigue a los responsables”, describe una maestra.
En medio de la normalización de la violencia, hay esperanza y resistencia, pero también el reconocimiento de la incertidumbre como sello del futuro. Pensando en lo que sucederá al concluir el sexenio, 35% espera que la ciudad esté recuperada; 43% que seguirá como al cierre de 2025 y 20% que todo irá peor.
El pesimismo está ligado a la falta de liderazgos. El 69% dijo que no existen. Y 13% que respondió afirmativamente mencionó al arzobispo Juan José Herrera Quiñones (en 30%), a El Chapo Guzmán (4%), al entonces gobernador Rocha (4%) y al pueblo (4 por ciento).
Y, sin embargo, 70% rechaza la administración narca de la paz. Ya no quieren orden a cambio del control criminal. Esto se encuentra relacionado con el hecho de que 59% ve en los narcos juniors el fin de “los códigos” que respetaban a las familias y a la población.
Los investigadores aportan información respecto a la conciencia que hay sobre el daño que ha generado la narco cultura; y de la necesidad de una prosperidad ajena a actividades ilícitas.
Documentan la desconfianza que prevalece hacia las fuerzas de seguridad; y el reclamo a los empresarios de que ejerzan su peso frente al Estado para conseguir la justicia y la seguridad pendientes.
Es relevante la advertencia de Lexia de que existe una idea negativa del papel de Estados Unidos ante “el peligro de hacer todo peor”. Si extrapolamos esta alerta, podríamos prever que una intervención ahora complicaría la tragedia.
El panorama que el estudio arroja, concluyendo que la política partidista es secundaria frente a la urgencia de lo cotidiano, le da la razón al ruego de este miércoles de la senadora Paloma Sánchez (del PRI):
“La presidenta Claudia defiende más a Rocha en lugar de defender al pueblo de Sinaloa, que está en el completo abandono. Todos los días es una tragedia en el estado. Y mientras acá están más preocupados en qué hace un narco senador, en Sinaloa nos están matando”.
Sí, más que pedir pruebas, la mandataria debe demostrar con hechos que el manejo gubernamental de la crisis no es político; honrar su compromiso con la verdad, la justicia y la defensa de la soberanía.
Son los sinaloenses quienes necesitan pruebas, las de una Presidenta dispuesta a escuchar su miedo, su esperanza y su dolor.
