Tiempos extraños para ser hombre
La académica argentina Rita Segato plantea que “hay que tener cuidado con la idea de un feminismo del enemigo, que cae en conductas y acciones autoritarias y fascistas. El feminismo no puede y no debe construir a los hombres como sus enemigos naturales”.
De entre las dificultades existentes para ser hombre hoy, surgen las preguntas sobre cómo reencontrarse en un mundo que cambió sus reglas, que no garantiza que tengan ciertos empleos versus otras candidatas por el mismo empleo, y que incluso pierdan espacios por las posiciones que buscan equilibrar la presencia de géneros.
Por otro lado, está un medio ambiente que en varios lugares puede ser hostil, como es el caso de la cultura de la cancelación de la que ya hemos hablado en columnas anteriores, que tiende a sancionar a los hombres en general (y también a voces disidentes de su línea de pensamiento), más allá de enmendar o reaprender busca disciplinar con la culpa. Esta narrativa no es una percepción, es un discurso real. Con toques en los que añade la raza al tema de género, la que fuera editora en The New York Times en 2018, Sarah Jeong, escribió “White men are bullshit” o #CancelWhitepeople en sus redes sociales sin que tuviera represalias por parte de la dirección. A la editora se la llamó la atención y sólo dijo que era respuesta a los ataques recibidos en redes sociales. De lo que no se da cuenta es de que el ser la editora de The New York Times es una posición de poder y prestigio, por lo tanto, su voz tiene peso. Cabe recordar que muchas personas que tienen poder no se dan cuenta que lo tienen y no cuidan a los otros de sus propias palabras. Pero, retomemos el tema en cuestión: ¿cómo pueden recibir esto los lectores hombres jóvenes y adultos de uno de los periódicos más influyentes en Estados Unidos? ¿Es, por tanto, permitido responder así?
Esto no sólo sucede en Occidente, existe en Corea del Sur un movimiento de los cuatro “noes” en el que las mujeres heterosexuales se niegan a casarse, tener hijos, salir o tener relaciones sexuales con hombres como protesta hacia el patriarcado. De nuevo se confunde que la lucha contra el patriarcado no es lucha contra los hombres. La problemática es global.
Debido a los resultados de las pasadas elecciones en Estados Unidos, un sector de mujeres jóvenes indignadas por el triunfo de Trump y por el hecho de que los hombres hayan votado mayormente por él, están compartiendo información sobre el movimiento feminista mencionado en Corea del Sur. Estas mujeres, por medio de las redes sociales, se declaran enfurecidas y hartas porque la mayoría de los hombres votó por un candidato que fue declarado responsable de abuso sexual y cuyo nombramiento de tres jueces conservadores de la Corte Suprema condujo a la anulación de las protecciones nacionales del derecho al aborto e invitan a otras mujeres a que se les unan (Harmeet Kaur, CNN).
La académica argentina Rita Segato plantea que “hay que tener cuidado con la idea de un feminismo del enemigo, que cae en conductas y acciones autoritarias y fascistas. El feminismo no puede y no debe construir a los hombres como sus enemigos naturales”. El enemigo, de nuevo, es el orden patriarcal. Y en realidad el patriarcado está sostenido por una mancuerna hombre-mujer que en familia lo transmiten a sus hijos. Responder con violencia a una cultura de violencia no lleva a ningún lugar nuevo, sino sólo a una subversión de roles.
Y mientras esto sucede, los hombres jóvenes van sufriendo pensando que existe ese hombre superexitoso que resuelve (según les han indicado las mujeres) y que tiene estándares de excepción. Existe en todo este contexto una mirada con lupa a lo que hacen los hombres. Como comparte Hamza Ahmed en la entrevista que le hace a Chris Williamson titulada What are guys struggling with, el 4 de mayo de 2024: “El 10 por ciento puede llegar a tener un éxito inconmensurable, muchísima atención y con grandes oportunidades de vida, el 90% restante están destinados a no ser excepcionales (…) y están enojados y decepcionados, confundirán Reddit con la amistad y pornhub con amor”. En esta entrevista propone que un modelo a seguir sea uno que tiene un propósito y está orientado al servicio. No se refiere a no tener éxito en lo profesional o en lo personal, sino a no pensar que el éxito consiste en la fama y la fortuna. Recuerda cómo los hombres son aquellos que en un campo de batalla son quienes van en busca de su compañero, los que ayudan a quien lo necesita. También podemos pensar que son aquellos que acompañan a la madre de sus hijos y la cuidan para que ella pueda cuidar al bebé recién nacido. O sea que también asumen las tareas del cuidado, tradicionalmente adjudicadas a las mujeres.
Para comenzar a encontrar la salida de este entuerto, las mujeres tenemos que seguir generando feminismos incluyentes, en el que todos caben, no una revancha de cambio de roles, y los hombres recuperando un camino de servicio, escapando a las sirenas de la fama y la fortuna y convirtiéndose en esos modelos identitarios para los niños y jóvenes.
En el fondo lo que se requiere en ambos no es un secreto: es compasión y empatía. Que cada lector pueda preguntarse si cuenta con ellos para convertirse en ese espacio o ese modelo.
