Los indecisos
La indecisión es la incapacidad de decidir acerca de algo. Es muy importante aclarar que no se trata de no “querer” en un sentido volitivo, sino que no se puede decidir. En estos casos,elegir causa tanta angustia que el sujeto opta por no hacer nada, bajo la creencia de que es lo mejor. Este no hacer nada puede tener componentes de duda...
En tiempos de elecciones, la indecisión y la abstención adquieren relevancia, porque esas personas en su no posicionarse respecto a la vida nacional mantienen perplejos a quienes no entienden qué sucede con ellos y, por lo tanto, no pueden acceder a ellos, ya sea por la vía del diálogo o la del conflicto. Esta imposibilidad despierta mucho enojo y hasta exasperación. Se podría pensar que incluso el enfrentamiento con ese otro que piensa votar diferente es mucho menos difícil de tolerar que aquellos indecisos o pseudoneutros a la situación. Pero, ¿qué hay detrás de esa indecisión? Tratar de entender qué pasa en términos generales, nos ayudará no sólo a comprender sino a dejar de sentirnos exasperados.
La indecisión es la incapacidad de decidir acerca de algo. Es muy importante aclarar que no se trata de no “querer” en un sentido volitivo, sino que no se puede decidir. En estos casos, elegir causa tanta angustia que el sujeto opta por no hacer nada, bajo la creencia de que es lo mejor. Este no hacer nada puede tener componentes de duda; es decir, si se elige entre dos cosas (indecisos en las elecciones), aunque también puede ser entre hacer o no hacer (abstencionismo en las elecciones). Este es un trastorno al que yo nombraría síntoma porque se puede encontrar en otros trastornos. Se llama aboulomanía al trastorno mental en el cual la persona es incapaz de tomar decisiones para su vida cotidiana, independientemente de la gravedad de la situación. La mayoría de las veces tiene un origen emocional, en otras puede ser más algo del orden de lo cognitivo. En el caso de la indecisión para las elecciones no queda claro si es un tema emocional o uno cognitivo. ¿Qué implicaría cada uno?
Si partimos de la vertiente emocional, por ejemplo en la neurosis obsesiva, la duda y/o la indecisión son uno de los síntomas principales. La duda es un desplazamiento de lo que duele en la mente, de algo difícil, propio en lo que no se quiere pensar, “no quiero saber de algo, así que prefiero dudar”. Este es un “producto” de la represión, ese mecanismo de la mente que aleja o esconde los pensamientos que duelen. Al dudar, se cree que hay un mejor momento para hacer las cosas, podemos observar un exceso de precaución; en ocasiones se quiere pensar que con mayor tiempo se podría tomar una mejor decisión, como si sólo fuera una cuestión de mayor información, esto es sostener una ilusión. A veces, el camino no se puede conocer sino caminando.
Además, en la indecisión no sólo encontramos la vertiente de la angustia, sino también nos topamos con la apatía. La palabra apatía viene del griego apatheia y significa “sin sentimientos”. Es decir, “indiferencia de ánimo”; lo cual nos encamina a preguntarnos ¿por qué alguien podría no tener ánimo o emociones para hacer algo? Es indispensable aclarar que no sentir o no mostrar emociones no es de ninguna manera no tener emociones; sino que quizás estas fueron tan abrumadoras, en algún momento, que el sujeto se blindó de alguna manera para percibirlas. Mucho del trabajo terapéutico es traer a la superficie emociones que se encuentran escondidas. A veces las personas que sospechen que necesitan terapia no acuden por el miedo a sentir de nuevo. Invadidos por una emoción tan fuerte (que puede ser del orden de lo inconsciente) que no pueden decidir (una especie de congelamiento) ni actuar. En el caso de las elecciones esto es el abstencionismo, esta indecisión podrían resolverse no votando.
En otras ocasiones también puede darse que haya una falta de claridad en el planteamiento de la realidad, en un sentido más cognitivo y, por tanto, pudiera no entender la situación que se está atravesando. Con una salvedad: cuando algo no está claro, es elección de cada uno salir al mundo a preguntar a entender para no quedarse en ese estado. Por lo tanto, quedarse en el estado de confusión es elegir quedarse en la duda, y ya no se trataría de un tema cognitivo, sino volver a una cuestión emocional o inconsciente.
La indiferencia puede ser entendida como una falta de conexión con el entorno, con el otro, con la vida. Esto no es falta de apego, es falta de interés. En el caso de las elecciones, la indiferencia es el sujeto, no conecta con su propio lugar como ser social, como ciudadano ni como parte de una comunidad. El abstencionismo es no conectar con su lugar en el mundo. Es pensar que el mundo propio (con rasgos narcisistas) es lo que realmente importa y no la humanidad de vivir y/o de relacionarse con sus pares. Así que este 2 de junio vota, porque no estás solo, porque votar cuenta, porque es una forma de conectar con el mundo y si no lo haces, quizá tienes que preguntarte qué te dice eso a ti de ti mismo.
