Hiperrivalidad

La neurociencia afectiva mostró que la rabia, el miedo y el pánico son emociones comunes a todos los mamíferos. De ahí que la rivalidad sea una elaboración secundaria a esos afectos básicos de rabia, miedo y pánico. La bondad será más bien una posible elaboración gracias al trato con sus pares, especialmente con la madre, a la entrada de la empatía y compasión gracias a la educación

¿Existe acaso esa palabra? Rivalidad viene del latín rivalitas y es en calidad de enemigo. Hiperrivalidad es difícil justificar, puesto que existe queda pero que el enemigo, ése al que hay que vencer.

Las cuestiones de rivalidad se presentan en todas las comunidades y requieren de la regulación de los propios impulsos e instintos para no llegar a luchar a muerte.

La discusión de si el hombre es o no bueno por naturaleza es una pregunta que osciló durante años entre lo que plantea Hobbes, el hombre es lobo del hombre, y Rosseau, el hombre es bueno por naturaleza.

A partir de comprender al ser humano como una evolución de los mamíferos. La neurociencia afectiva mostró que la rabia, el miedo y el pánico son emociones comunes a todos los mamíferos. De ahí que la rivalidad sea una elaboración secundaria a esos afectos básicos de rabia, miedo y pánico. La bondad será más bien una posible elaboración gracias al trato con sus pares, especialmente con la madre, a la entrada de la empatía y compasión gracias a la educación y, sobre todo, la limitación de sus respuestas hostiles.

Pensado de esta manera, como una consecuencia que parte de los afectos básicos del hombre, la rivalidad tiene dos campos principales en los que se muestra.

En el caso de las familias y en lo social. La rivalidad es una dialéctica muy común en la familia. Se trata de la rivalidad entre los hermanos, quién ocupa los puestos preferidos en el corazón de los padres, no importa qué tan justos intenten ser los padres, la reacción natural de la supervivencia es quién es el favorito. La educación actual ha buscado fomentar el cuidado de la no rivalidad entre hermanos, y la educación y lo ha logrado en más de muchas ocasiones. Quizá lo que no queda tan claro es cómo existe una rivalidad en la pareja. En tiempos modernos en los que los dos pueden salir a trabajar a ganarse el sustento y un lugar en el mundo muchas veces se complica porque puede llegar a competir decidiendo quién merece más estar afuera abriéndose paso y quién a cargo del hogar. La rivalidad midiendo el tiempo con quien se pasa más tiempo entre las familias políticas, quién merece pasar más tiempo. Éste es uno de los principales temas de consulta para terapias de pareja (en familias bastante formadas). Claro, la rivalidad no es el motivo de consulta, pero está debajo del motivo de consulta. A veces ya sólo se trata de ver quién gana, tenga o no la razón.

Por otro lado, está la rivalidad en el trabajo. Es un caso peculiar que en muchas empresas se busque motivar lo que se quiere dar a conocer como competencia sana. En muchas compañías prevalece la cultura del up or out. Es decir, sino se tiene la capacidad que requiere el siguiente puesto entonces no pueden permanecer en ese puesto por más bien que lo hagan, sino que deben salir de la empresa para dejar espacio para otros que vengan más capaces. Es fácil imaginar cómo entonces pueden encontrarse colaboradores que pueden mantener una buena camaradería hasta que queda evidente que la elección será entre uno de los dos, y así salvo que ambos tengan una inteligencia emocional sobresaliente, es muy fácil ver como la dialéctica en la que son colocados los convierte en antagonistas, si no en enemigos. Este clima, por tanto, se contagia a otros lugares de trabajo hasta que se tiene un clima laboral de desconfianza, de no facilitar las cosas a ese que se puede convertir en el enemigo a vencer.  Nuevamente muchos de los líderes de las organizaciones no se dan cuenta qué tanto incentivan estas dinámicas que resultan en medios de trabajo infernales.

¿Cómo entonces desarticular éstas? Tanto en la pareja como en la familia y en lo laboral, lo primero es generar conciencia de la dinámica iatrogénica que están generando y que sostienen todos los días sin darse cuenta. La rivalidad está en el corazón de las relaciones humanas, pero la educación, los acuerdos y diferentes estructuras pueden hacer que se convierta en un tema a resolver, más que en un enemigo que derrotar. El tener enemigos es muy cansado porque requiere mantener la guardia y el enojo para poder estar listo para defenderse en cada momento.

Así, el afecto del RAGE está latente todo el tiempo y es una alerta constante para la defensa de lo que es propio. Se trata de rivalidad o se trata de estar alerta. ¿Se trata de que no importe o dejar ir? ¿O se trata de una estructura que pone al ser humano a prueba todo el tiempo?

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