El ideal vs. el bien posible

A continuación propongo algunos de los campos en los que tendemos a la idealizaciónen terrenos de nuestra vida cotidiana; empezaré por aquellos que están día a díay terminaré por los temas sociales, los cuales exigen ser pensados con mayor profundidaden estos momentos de elecciones.

Algo que más nos complica la vida es la idealización. Quisiéramos pensar que un ideal nos inspira para ir más adelante, pero en realidad generalmente nos detiene, nos pone metas que parecen inalcanzables y, por lo tanto, parece que lo mejor es desistir.

¿Qué hay de malo con el ideal? El primer problema a desarrollar es el problema del ideal. De acuerdo con Laplanche y Pontalis: “La idealización es el proceso psíquico en virtud del cual se llevan a la perfección las cualidades y el valor del objeto. La identificación con el objeto idealizado contribuye a la formación y al enriquecimiento de las instancias llamadas ideales de la persona”.

A continuación propongo algunos de los campos en los que tendemos a la idealización en terrenos de nuestra vida cotidiana; empezaré por aquellos que están día a día y terminaré por los temas sociales, los cuales exigen ser pensados con mayor profundidad en estos momentos de elecciones.

La idealización del trabajo. Mucha de la narrativa del bienestar contemporáneo está dirigida a que las personas escojan en la vida un trabajo que las haga felices y se “realicen”. Así se establece la idea, pero es un grave problema porque la mayoría de las veces uno no sabe, de entrada, qué nos hará felices, sino que vamos encontrando lo que nos gusta mientras vamos trabajando y conociendo más.

La idealización de la pareja. En el plano amoroso, cuando se comienza a elegir pareja, la mayoría tiene una “lista de atributos” indispensables, la cual muchas veces impide que puedan apreciar lo que sí tiene esa pareja. En otras ocasiones se tiene el ideal de pareja como forma de vida y se permanece en relaciones rotas para cumplir el ideal de estar en pareja.

La idealización de la niñez. A los adultos se nos olvida que la propia infancia no es un periodo tan fácil. Durante la infancia sucede el encuentro con otros niños que están intentando dominar sus impulsos mientras crecen, en esos momentos apenas se están construyendo los valores de la amistad, la solidaridad, lo que produce choques. El ambiente escolar es rudo.

La idealización de la democracia. La imperfección en los sistemas de organización entre los seres humanos es algo que cuesta mucho aceptar. Desilusionados del ideal que no se cumple, los ciudadanos y las comunidades pierden de vista lo que puede ser el bien posible. Si el ideal no se cumple se genera mucha desesperanza que genera conductas como el abstencionismo, el enojo contra la democracia, antagonismo hacia el sistema y apatía.

La idealización de los candidatos. Con frecuencia se lee o se escucha que cierto candidato no entusiasma. Claramente hay en el fondo un ideal, una expectativa grande de lo que debería ser un candidato, sobre todo hay una idea —muy narcisista— de que un candidato “me tiene que entusiasmar”. El tema de los candidatos es complejo, porque la propaganda quiere llevar a lo emocional, lo que debería ser únicamente del campo cognitivo. Un puesto político debe ser considerado por temas que pasan por la razón, no para el corazón. Un cantante, un actor, un comediante, un equipo de futbol, todos ellos pueden entusiasmar; en cambio, un líder debe dirigir, encontrar a las mejores personas de quien rodearse. Ser ético, no dejarse llevar por los impulsos, tener una visión de país. Esto es lo que genera el bien posible. Sin embargo, la conversación se lleva hacia el campo del mal menor. La idea del mal menor considera elegir algo que es malo, que puede hacer daño, pero que hará menos daño que la otra opción; es decir, no hay ningún bien posible. Esto es grave, porque, para muchos, la elección sobre su vida comunitaria está basada en cuál es el mal menor, como si nada bueno pudiera venir de la organización entre las mujeres y hombres que se postulan, solamente se puede decir el menos malo. ¿Qué ideal le estará imponiendo cada uno a los candidatos?

La premisa inicial es que claramente no hay nadie que cumpla sus expectativas de lo que debería ser. Es decir, la idealización impide pensar que hay algún bien posible en algún candidato, pero ante esta postura podrían descubrir ya que no habrá ningún candidato que le pueda traer algo bueno

Y al lector le pregunto: ¿le están pesando sus ideales para poder pensar en un bien posible? Cada uno tiene que preguntarse cómo sus ideales le están estorbando para vivir mejor en la vida, incluida la vida como ciudadano.

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