¿Cómo puede ser malo ser positivo?

Las muy recurridas frases Todo sucede por algo. Mira el lado bueno. Lo importante es pensar positivo porque tú creas tu propio mundo, pueden ser una simplificación tan ad absurdumque hace que la psicología positiva pase a la positividad tóxica. Este tema, como todo en la vida, no puede abarcar “todo”

Dilucidar este tema requiere de pensamiento complejo, sobre todo porque en los periodos brevísimos de atención, en la era de los dispositivos móviles, lo más común es querer simplificar, abreviar y entender “pronto, pronto”, para poder pasar a otra cosa.

  • Aclaremos, no es lo mismo ser positivo en términos coloquiales, en términos filosóficos o en cuanto a la psicología positiva, y aquí nos enfocaremos en esta perspectiva.

Las muy recurridas frases Todo sucede por algo. Mira el lado bueno. Lo importante es pensar positivo porque tú creas tu propio mundo, pueden ser una simplificación tan ad absurdum que hace que la psicología positiva pase a la positividad tóxica. Este tema, como todo en la vida, no puede abarcar “todo”, y como psicoterapeuta enfocarse únicamente en lo positivo querría decir que quizá no hay un trabajo de equilibrio en la realidad. Se debe tener cuidado en caer en el mecanismo de la negación, el cual es la mente procurando evitar las cosas que le duelen o que no sabe qué hacer con ellas. Y dejarlas pasar siempre tendrá un costo.

La psicología positiva tiene sus detractores, como lo tiene el psicoanálisis (¡hasta la ciencia los tiene!), pero cuestionar no significa que no tenga acercamientos muy interesantes en las relaciones y efectos sobre la persona. Demos un poco de perspectiva, la psicología positiva, fundada por Seligman, es un aparato teórico que estudia cómo las actitudes positivas tienen efecto en la vida, lo cual puede ayudar a apreciar la vida al centrarse en las fortalezas y no en las debilidades; aborda todo lo referente a los estados positivos y prácticas como la gratitud, la resiliencia, el optimismo, la compasión, la empatía, la confianza y el amor, entre otras.

Para explicar dónde sí funcionaba esta mirada, en los años setenta, Gottman estudiaba cómo las parejas resolvían sus conflictos. Cabe señalar que en las parejas hay conflictos, si no existen quizás es porque ya están muy separados o no conviven lo suficiente o le tienen tanto miedo al conflicto que lo borran o lo evitan. A partir de estas observaciones, Gottman logró predecir con 90% de éxito si una pareja iba a seguir junta o terminaría divorciándose, tan sólo al observarlos 15 minutos trabajando un conflicto. El secreto para durar era que la relación de los que podrían decirse cinco sí, por cada un no.

Éste es un dato interesante, sin embargo, lo que resulta más importante de la psicología positiva (Seligman) es lo “poderoso” que es sentir la gratitud. Desde el psicoanálisis, Melanie Klein, después de trabajar muchísimos años con pacientes, plantea que la gratitud es parte la salud mental, es el círculo virtuoso que permite salir del miedo, la persecución y el odio. En su texto Envidia y gratitud propone que la envidia, al atacar los vínculos más tempranos (afianzando el modelo para las relaciones posteriores), impide recibir las cosas buenas que nos da el otro, pues el odio destruye la posibilidad de verlo y recibirlo; imposibilitando experimentar la gratitud por lo que puede existir en la vida.

Dar gracias no se trata de una actitud religiosa, no es parte de un rito místico; sencillamente la gratitud nos otorga momentos de plenitud.

El problema muchas veces con la sensación de bienestar no es que no se tengan buenos momentos en la vida, sino que, más bien, las personas no se enteran que están pasando por ellas. La gratitud genuina puede ayudar a que eso suceda.

Dar gracias es una cosa; en cambio, experimentar gratitud es un sentimiento profundo que implica, entre otras cosas: el reconocimiento de otro afuera de mí que puede hacer cosas para mí y la posibilidad de recibir del otro (¡muchas personas no saben recibir y compiten con eso que están recibiendo!). Esta sensación y el reconocimiento de que la presencia del otro nos hace la vida mejor, o más fácil o más bonita, literalmente, la hace mejor, más fácil y más bonita.

  • Y ustedes, ¿saben sentir las gracias?

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