Soñar despiertos
Para que esa voz brille tienes que estar segura de lo que quieres decir y cómo lo vas a decir.
Por Paulina Majul Rubio*
Un día dejé de dormir, porque cada vez que cierro los ojos, mi cabeza piensa y vuela, llenándose de ideas y ocurrencias listas para crecer. Como buena persona creativa, tomo esas ideas y las empiezo a desarrollar; no abro los ojos y los dejo imaginar.
Todos tenemos un sinfín de ideas que produce el cerebro sin parar, conceptos simples o cosas más surreales, pero todas estas creaciones son un desperdicio si no las tomamos y las convertimos en algo más allá de la imaginación.
Las ideas no aparecen construidas ni mucho menos listas para ser ejecutadas, pero ahí es donde empieza la parte más divertida y a la vez, la más complicada. En este momento el creador convierte tanto su tiempo libre como su tiempo de ocupación en esta idea, a todas horas imaginando y resolviendo aquella creación llevándola a un punto de obsesión en el que ese concepto rodea cada aspecto de su vida. Creo firmemente que si el concepto que has pensado no se convierte en una obsesión loca por ser real, lo único que va a pasar es que esto seguirá siendo un concepto mediocre.
De las cosas más bonitas y satisfactorias para alguien que constantemente busca crear, es cuando ese concepto para el cual dedicó tanto tiempo, energía, ganas, descansos y todo de sí mismo, se convierte en una realidad con la que alguna o muchas veces soñó. Ver ese concepto cobrar vida de la manera, no tiene precio.
Crear no es sólo un entretenimiento, crear es una forma de expresión realmente valiosa y llena de vida. Crear te libera, te llena de ganas de experimentar, hacer y vivir.
Todos buscamos tener una voz en este mundo, algunos la encuentran en la música, en el cine, en la pintura, en la escritura, en el servicio al otro, en la palabra, en el baile, en las acciones o en alguna otra forma de expresión. No todos logran encontrarla ya sea por miedo, por inseguridad o desconfianza en uno mismo, pero esto no justifica el que no busquemos esa forma de expresión única que vive dentro de nosotros mismos. Al inicio puede que sólo uno escuche, que sólo uno vea, pero eso no dicta lo que pasará después. Esa voz que el humano tiene dentro, tiene que salir, sin importar nada más. Toda idea inicia en nuestra cabeza, para uno; la desarrollamos con una visión de que aquella idea es algo que al mundo le faltaba, algo con un gran significado que todos deben experimentar, pero para que esto sea verdadero y logre asombrar a otros, hay que iniciar por impactarnos a nosotros mismos y lograr que esa creación sea algo completamente nuestro.
Las ideas son el resultado de varias ideas acumuladas, cosas que ya hemos visto o sentido, lo que la hará diferente es que tan nuestra es aquella creación.
La voz es algo que toma tiempo, valor y esfuerzo; para que esa voz brille tienes que estar segura de lo que quieres decir y cómo lo vas a decir. A partir de ello, debemos agarrar esa visión como nuestra posesión más valiosa y hacer todo para que se haga una realidad.
No dejemos que aquellas ideas queden volando en nuestra imaginación, recordándonos cada día que no hemos hecho lo que nos corresponde para dejarlas salir. Enamorémonos de esas ideas y convirtámoslas en aquello que tanto queremos, dándoles vida y significado.
Todo logro implica sacrificio y dedicación, pero puedo afirmar que ese camino vale más la pena a diferencia de uno en el que el resultado sea una inmensa frustración e insatisfacción ocasionada por no haber intentado, por no haber volado lejos con esa idea.
Llevar una idea a la realidad, aun cuando no sale como queríamos, es mil veces mejor a una idea jamás desarrollada. De lo que sí hicimos se aprende y se mejora hasta eventualmente lograr lo que una vez soñamos despiertos.
*Instagram: @paulinamajulr
