Moverse es para todas

Imagen de la Mujer

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Por Mariel Hawley*

A veces hablamos de actividad física y pensamos en alguien que corre todos los días, nada varios kilómetros o entrena durante horas. Yo amo el deporte y sé todo lo que puede aportar a nuestra vida, pero también que esa imagen puede producir el efecto contrario en las personas sedentarias: nos hace pensar que movernos es algo reservado para quienes ya están en forma o ya son atletas de alto rendimiento, pero movernos es una posibilidad para todas, sin importar cuál sea nuestro punto de partida.

Podemos empezar desde el cuerpo que tenemos hoy, con nuestras posibilidades y nuestros tiempos reales, aunque si bien no necesitamos una buena condición física para empezar a movernos, sí necesitamos movernos para construirla. 

Lamentablemente, datos de la OMS revelan que 34% de las mujeres adultas en el mundo no alcanza los niveles recomendados de actividad física, frente a 29% de los hombres. En México, el Inegi reportó en 2024 que sólo 36.8% de las mujeres mayores de 18 años realizó alguna práctica físico-deportiva en su tiempo libre, frente a 46% de los hombres.

Desde Queremos Mexicanos Activos, organización enfocada en la promoción de la actividad física como pilar de bienestar integral, estamos convencidos de que hay que medir la condición física de las personas para comenzar transformaciones reales en materia de prevención.

Los resultados de las evaluaciones que hemos realizado a personas trabajadoras de 13 organizaciones entre julio de 2025 y julio de 2026 agregan una señal que merece nuestra atención: 51% de las mujeres de 18 a 29 años se encuentra en el nivel más bajo de condición física y, las de 30 a 39 años, una de cada tres combina exceso de peso y mala condición física. 

Si bien no podemos extrapolar estos resultados a todas las mexicanas, sí debemos preguntarnos qué nos dicen sobre las mujeres que estamos evaluando y por qué encontramos estas señales de riesgo desde edades tan tempranas.

Durante generaciones, las mujeres crecimos con ideas muy particulares alrededor del ejercicio: hubo actividades consideradas “para hombres” y otras calificadas como “aceptables” para nosotras. 

A pesar de que hoy tenemos muchas más posibilidades, aún persisten otras barreras. El Programa Nacional de Cultura Física y Deporte 2026-2030 reconoce, entre ellas, una menor disponibilidad de tiempo para la práctica físico-deportiva asociada con la mayor carga de trabajo no remunerado y de cuidados que realizamos las mujeres.

Reconocer esas condiciones evita convertir la inactividad en un juicio sobre nuestros cuerpos y sobre nuestra voluntad, pero no elimina nuestra capacidad de actuar.

Caminar, subir escaleras, levantarnos periódicamente de la silla, bailar, hacer una pausa activa o encontrar una actividad que disfrutemos son también formas de incorporar movimiento a nuestra vida cotidiana. Y vale la pena hacerlo por razones que van mucho más allá de lo que diga la báscula. 

La OMS señala que la actividad física contribuye a prevenir y controlar enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes, además de favorecer la salud mental, cerebral y el bienestar general. Construir una mejor condición física significa preparar nuestro cuerpo para acompañarnos mejor en las actividades y desafíos de nuestra vida.

No existe una única fórmula de activación física. Podemos empezar a los 20, a los 40 o mucho después, avanzar poco a poco y sin esperar a convertirnos primero en una versión distinta de nosotras mismas.

La meta no es parecernos a una atleta o a una modelo, sino construir un cuerpo que nos permita vivir mejor, conservar nuestra autonomía y cuidar nuestra salud a lo largo de la vida. El punto de partida de cada mujer será diferente, pero el movimiento puede formar parte del camino de todas.

*Abogada, nadadora de aguas abiertas y directora de Queremos Mexicanos Activos