Logros a medias

Por Samantha Hernández Venegas* La característica del ser humano de querer verle el lado positivo a todo lo que le pasa le hizo creer que durante el tiempo en confinamiento podría repensar su estilo de vida, reconocería sus privilegios y a partir de este análisis ...

Imagen de la Mujer

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Por Samantha Hernández Venegas*

La característica del ser humano de querer verle el lado positivo a todo lo que le pasa le hizo creer que durante el tiempo en confinamiento podría repensar su estilo de vida, reconocería sus privilegios y a partir de este análisis desarrollaría la empatía que tanto se ha pedido en los últimos meses. ¿Lo logró?

La muerte de George Floyd sacudió al mundo entero, la sociedad sintió indignación y rabia al ser testigo del asesinato de un hombre negro en manos de un policía de Minneapolis, quien lo asfixió con la rodilla mientras él susurraba que no podía respirar. Este hecho trajo como respuesta inmediata una serie de manifestaciones no sólo en los Estados Unidos, sino también alrededor del mundo, incluidas las redes sociales, en las cuales los mexicanos se pronunciaron en contra del mismo y lo condenaron a través de los mensajes en sus cuentas utilizando el hashtag #BlackLivesMatter.

México se abrió al diálogo sobre el racismo, clasismo, las minorías y grupos vulnerados históricamente, sin embargo, ¿quiénes volvieron a quedar fuera de la ecuación? Las mujeres.

Lo sucedido en Minnesota fue un hecho atroz y merece toda la movilización y apoyo. Pero, ¿qué pasa cuando una joven de 21 años de edad es víctima de feminicidio en su domicilio, mientras se encontraba en cuarentena; cuando el cuerpo decapitado de una mujer es hallado dentro de una bolsa de basura o cuando una hija es asesinada por su padre?

Si las muertes de Diana, Corina y de la joven mexiquense, por mencionar sólo algunas que han ocurrido en los últimos meses, no son suficientes para generar empatía en las protestas que se hacen para exigir justicia, manifestando hartazgo, ira y dolor, resulta incongruente, por no decir falso, que las protestas en otros países sean alabadas, justificadas y entendidas. ¿O será acaso que el verdadero problema radica en que estas víctimas son mujeres?

El doble discurso está separado por una línea muy delgada que puede llevar a dar argumentos en contra del término feminicidio, a negar la violencia en contra de las mujeres con frases como “la violencia no tiene género”,  a condenar el vandalismo en monumentos, entre otros, y, al mismo tiempo, a tratar de explicar por qué el uso del hashtag #AllLivesMatter es negar el racismo, por qué la furia de la comunidad negra los orilló a prender fuego en algunas ciudades estadunidenses e incluso, en los más osados, a asegurar que los movimientos antirracistas son necesarios mientras que los movimientos feministas no. Todos estos argumentos cambian si es el presidente quien los valida, porque llevarle la contraria a Andrés Manuel López Obrador se ha vuelto un pasatiempo. En este entendido si apoyar los movimientos feministas y reconocer la violencia que sufren las mujeres implica manifestar descontento con los gobernantes, entonces sí.

No debería ser necesario hacer viral un video para aceptar que las cosas suceden, pero es un recurso ineludible cuando el Presidente niega el crecimiento de la violencia doméstica, al asegurar que el 90% de las llamadas de auxilio realizadas durante el confinamiento son falsas. Sería una lástima regresar a la nueva normalidad sin haber replanteado los verdaderos problemas que acontecen en el país, una lástima haber solicitado solidaridad y empatía en el homicidio de George Floyd y no pedirla para las diez mujeres que diariamente son asesinadas en México.

                                                   @hv_samantha

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