¿QUE LOS PREMIOS NO PREMIEN?
En la convocatoria al Premio Nacional de Ciencias y Artes, ya no basta con merecer tal distinción, sino que el eventual ganador se compromete a aceptarlo y así las autoridades se protegen por si alguien lo rechaza, como ya lo hizo en forma ejemplar Elena Poniatowska después de la matanza de Tlatelolco. Hoy se incluye el mismo requisito en las convocatorias a premios como el Juan Ruiz de Alarcón, que exige “Carta firmada por el candidato en la que acepte su candidatura” y “Carta bajo protesta de decir verdad del candidato que llevará fecha y firma, manifestando que no ha sido objeto de denuncia o alguna sanción por violencia de género, acoso sexual o discriminación racial, ni por otra conducta que vulnere los derechos humanos de terceros”.
Lo mismo exige el Premio de Poesía Aguascalientes, que también impone al ganador “participar en el ciclo Territorio de palabras con 15 horas en actividades de retribución social”, lo que implica una especie de pago por el premio recibido, aunque en forma cínica dicen que “quienes concursen manifiestan su conformidad con los requisitos, términos y condiciones aquí establecidos, los cuales no son apelables ni están sujetos a negociación o modificación de ninguna índole”. Así, la mera denuncia de haber incurrido en violencia de género, acoso sexual o discriminación racial suprime la presunción de inocencia, pero si resulta que el premiado es culpable, entonces tiene que devolver el medio millón del premio.
En fin, que nuestras autoridades culturales no quieren que los premios sirvan para premiar.
100 AÑOS DE ART DÉCO
Cuenta Iván Restrepo que París está celebrando a todo tren el centenario del art déco, pues las primeras obras de esta corriente se produjeron en los años 20. En la ciudad de México, la zona Roma-Condesa es rica en casas habitación y monumentos de esta corriente, lamentablemente cada vez menos, pero todavía suficientes para darle atractivo a las colonias citadas. Nada mal estaría que la alcaldesa de Cuauhtémoc organizara un ciclo de conferencias, exposiciones y quizá algún premio de arquitectura, actividades para llevar al público información sobre ese arte cuyo nombre no se pronuncia déco, sino decó. Algo hay que hacer antes de que funcionarios sinvergüenzas extiendan permisos que amenazan con extinguir esa expresión que se manifiesta en varias ramas artísticas.
EL ATRINCHERADO DEL CIDE
El nombramiento de José Antonio Romero Tellaeche como director del CIDE, por una arbitrariedad de la señora María Elena Álvarez-Buylla, produjo un levantamiento de profesores y alumnos de esa institución, por los modos patanescos y misóginos de ese señor al que, en buena hora y con la inteligencia y firmeza que se le conoce, Rosaura Ruiz decidió despedirlo y nombrar para el mismo cargo a Lucero Ibarra Rojas, que con apoyo de profesores y estudiantes podrá imponer la necesaria paz que requiere la vida escolar. Lamentablemente, el destituido se niega a despedirse y ya recurrió a las autoridades laborales para defender el hueso y, si se le niega, amenaza con hacer valer el nombramiento de investigador que él mismo se regaló durante su gestión.
BREVIARIO…
La Secretaría de Cultura no pagó la luz y se la cortaron a Radio Educación, que pudo seguir al aire gracias a una planta de gasolina. Por fortuna, la Secult ya cubrió el adeudo, pero... @@@ Con el patrocinio de Ana Francis López, secretaria ¡de Cultura! de la CDMX, el grupo Las Reinas Chulas realizó gran pachanga en la sede del Congreso capitalino, convertido en carpa, cabaret o algo peor. La parodia es válida, pero hay espacios apropiados para ejercerla. Si no sus ocupantes, los recintos parlamentarios merecen respeto. Para Tania Larios, coordinadora de la diputación priista, las cómicas actuaron drogadas o alcoholizadas. Difícil probarlo, pero eso parecía.
