Pablo González Casanova

Pablo González Casanova

Pablo González Casanova

Murió Pablo González Casanova y del Valle y con toda premura ya ha sido beatificado por un sector de la izquierda. Era director de la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales el 5 de febrero de 1959, cuando este plantel pasó de la colonia San Rafael a la Ciudad Universitaria. A la inauguración de la nueva sede asistió el entonces presidente de la República, Adolfo López Mateos, a quien González Casanova agradeció “el alto honor que ha hecho a nuestra Escuela y el gran estímulo que le brinda con su presencia" (¡Ejem!). De los libros de “Don Pablone", como lo llamaba Roger Bartra, sólo se recuerda La democracia en México, texto que todavía le recetan a todo alumno de sociología, pese a que desde su origen la obra ofrecía datos desfasados, apenas útiles para algunos historiadores. Como rector, creó los CCH y la llamada Universidad Abierta, con los que se inició la masificación de la UNAM y, como consecuencia, el abatimiento del nivel académico. Se opuso en forma dogmática al sindicalismo universitario, cosa que olvidaron los líderes del STUNAM, quienes mostraron su hondo pesar en una esquela aparecida en La Jornada, periódico donde en una asamblea de la sociedad anónima, PGC hizo reformar los estatutos para implantar el cacicazgo de su compinche Carlos Payán. Desde enero de 1994 hasta la fecha actuó como un devoto seguidor del no menos caciquil Subcomandante Marcos. Ganas de tomar baños de pueblo…

 

El mural de Siqueiros en CU

A fines de marzo, en la Ciudad Universitaria, durante un mitin de estudiantes de la Facultad de Artes y Diseño (ex Academia de San Carlos), varios encapuchados la emprendieron a martillazos contra un empleado de la UNAM y dañaron severamente el mural que ejecutó Siqueiros en el exterior de la Rectoría, sobre el que hicieron pintas y rayones. Por supuesto, no puede olvidarse que sobre las fechas que estampó el artista en un costado de su obra, durante cada movimiento estudiantil se agregaba el año en que éste ocurría, pero la alteración se limitaba a un pequeño rectángulo fácilmente rehabilitable. Ahora, en cambio, el daño afecta la mitad inferior a todo lo largo del mural. Sorprende que estudiantes de artes plásticas hayan permitido ese atentado contra el patrimonio de los universitarios y de la nación. Por supuesto, los facinerosos enmascarados siguen en la impunidad, pues no hay autoridad que les ponga un alto, quizá porque entre esas autoridades están sus jefes.

 

La poliédrica Lucero Isaac

Un libro bello, muy documentado y escrito con el talento y la buena pluma de Elisa Lozano es Lucero Isaac. Mujer de todos los espacios, obra que ofrece la biografía de una dama audaz, encantadora y muy dotada para múltiples quehaceres, pues habiendo encontrado su espacio natural en el cine —es ganadora de cuatro Arieles— ha pasado por “ámbitos igualmente fascinantes", dice la autora, como “la danza, el teatro, la fotografía y el diseño de imagen", a lo que hay que agregar su brillantísimo desempeño en los ensamblajes, esas piezas escultóricas construidas a partir de diversos objetos. Esposa por varios años de Alberto Isaac, madre de Claudio, el hijo de ambos, amiga íntima de Rulfo, García Márquez, Buñuel, José Luis Cuevas, Diana Bracho y otros personajazos, Lucero dedicó varias décadas al cine, muchas veces sin llegar a ver su nombre en la pantalla, pues era un medio machista dominado por un sindicalismo que hizo de nuestro séptimo arte un muestrario del más pedestre comercialismo, por supuesto con sus excepciones, en las que estuvo presente esa mujer maravilla que trabajó en vestuario, ambientación y dirección artística con directores como Miguel Littin, Costa Gavras, Maurice Ronet, Juan Luis Buñuel, Ripstein, Juan Manuel Torres, Olhovich, Jaime Humberto Hermosillo y, por supuesto, Alberto y Claudio Isaac. Casi nada…

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