El día que Freddie Patek cumplió 33 años se quedó en solitario en el dugout de los Reales y observaba frustrado la celebración de los Yankees, que habían ganado su pase a la Serie Mundial de 1977. El aguerrido shortstop del equipo de Kansas City, había bateado para doble play y de esa forma concluyó el definitivo encuentro.
Patek fue parte importante de los Reales, que ganaron de manera consecutiva los banderines de su división de 1976 a 1978, pero que siempre se toparon con los Yankees en el sueño imposible de alcanzar la Serie Mundial.
Freddie Patek había enfrentado la adversidad desde su niñez en la que tuvo que vender pan desde las cuatro de la mañana y su día finalizaba con la preparación de carne para hamburguesas y salchichas.
Patek también aprendió a lidiar con las críticas. Su altura de 1.65, aunque se dice que en realidad medía dos centímetros menos, fue el rival más difícil. Para poner en contexto, el actual segunda base de los Astros, José Altuve mide 1.68.
“Prefiero ser el jugador más pequeño de las Grandes Ligas, que el más alto de las ligas menores”, respondió con seguridad a las críticas.
Freddie Patek era conocido como la Pulga voladora por la velocidad que mostraba en los senderos. Pero también era efectivo al bat, fue el primer jugador de los Reales en completar el ciclo.
Ya con los Angelinos, se convirtió en apenas el segundo shortstop en la historia en conectar tres cuadrangulares en un juego. Los rudos aficionados en el Fenway Park de Boston se rindieron ante tal demostración.
A la defensiva, era un guante seguro y en varias temporadas fue líder en jugadas de doble matanza.
“Él puede jugar sobre cualquier superficie, incluso puede jugar en la Luna”, destacaba Whitey Herzog, uno de sus managers en Kansas City.
Patek fue líder de bases robadas con 53 en 1977. Tuvo ocho campañas consecutivas con 30 o más estafas. Participó en tres Juegos de Estrellas y en una temporada recibió votos para Jugador Más Valioso, todo ello con la etiqueta de ser en su momento el beisbolista más pequeño de las Grandes Ligas.
Para Freddie Patek fue un orgullo el poder jugar entre los grandes. Logró estar ahí durante 14 años, en donde todos dudaron que pudiera competir.
“Nunca le presté atención a los comentarios sobre mi estatura, simplemente me concentré en lo que tenía que hacer. Me encantaba el juego”, expresaba Patek sobre las herramientas que lo llevaron a Grandes Ligas.
Freddie Patek tiene 81 años, es miembro del Salón de la Fama de los Reales y un ídolo de este equipo. En los diamantes y en la vida siempre ha sido un gigante.
