Joe Girardi coronó el máximo logró como mánager al llevar a los Yankees al título de la Serie Mundial de 2009. Todavía con la adrenalina al tope y las emociones a flor de piel, regresaba a su casa cuando fue testigo de un accidente automovilístico. Vestido con jeans y la playera del campeonato, auxilió a una mujer para bajarla del auto y llamó a los servicios de emergencia.
“Arriesgó su vida al cruzar una autopista en la que los autos transitan a 120 kilómetros por hora… pudo haber sido atropellado”, expresó un oficial al observar la escena surrealista.
Girardi llevó a los Yankees al campeonato apenas en su segunda temporada. Desde el momento que fue contratado como mánager pidió llevar el 27 en su espalda como un compromiso de que era el título que le daría al equipo y lo cumplió.
Originario de Illinois, creció como ferviente fanático de los Cachorros de Chicago. De niño disfrutaba escuchar las crónicas radiales junto a su padre. También eran constantes las visitas al Wrigley Field para observar los juegos y comer pizza en el negocio de uno de sus ídolos: Ron Santo.
Joe Girardi siempre fue un apasionado de los números. Las matemáticas lo conquistaron desde la infancia y fueron la inspiración para estudiar ingeniería industrial. Al terminar la universidad, recibió la Medalla de Honor Big Ten. Una distinción que se entrega a estudiantes que combinan la excelencia académica con la deportiva.
Como mánager, fueron sus conocimientos de ingeniería los que le llevarían al éxito. Planificaba, gestionaba y su habilidad para manejar números, lo ayudaron a descifrar estadísticas. También analizaba las cualidades de los peloteros y las probabilidades de que se presentara alguna jugada.
Se estrenó como piloto con los Marlins y se convirtió en el primero que gana el premio al Mánager del Año, a pesar de tener un récord perdedor. La distinción llegó un mes después de que había sido corrido por diferencias con el dueño del equipo. Como pelotero cumplió su gran sueño al debutar con los Cachorros en la temporada de 1989.
Fueron 15 temporadas en las Grandes Ligas como un guerrero atrás del home.
Con Yankees colaboró, como jugador, en tres títulos de Serie Mundial. En el de 1996, ante Bravos de Atlanta, conectó un triple productor a su viejo amigo Greg Maddux, un batazo que considera como el más importante de su carrera y que encaminó al equipo neoyorquino al campeonato.
También con los Bombarderos del Bronx fue el catcher en el sin hit ni carrera de Dwight Gooden y en el juego perfecto que lanzó David Cone. Ambos pitchers lo llenaron de elogios.
Este fin de semana los Yankees visitan a los Cachorros y el recuerdo de Joe Girardi, quien actualmente trabaja como analista de televisión, estará impregnado en ambos equipos.
