Davey Lopes comenzó a recibir “mensajes” de los rivales sobre su estilo aguerrido de jugar en los diamantes. En ocasiones fue víctima, como segunda base, de una barrida fuerte, otras veces recibía guantazos con furia de los fildeadores al ser tocado en una base. También estaban los lanzamientos pegados con lo que era retado por los pitchers. El veloz segunda base jamás se intimidó.
Lopes fue parte de los Dodgers durante 10 temporadas, de las 16 que acumuló en Grandes Ligas. Tenía un estilo agresivo para jugar, pero no era malintencionado. Era un maestro para robar bases, su velocidad lo llevaba a buscar una base extra y con el bat aparecía en los momentos oportunos. A la defensiva fue uno de los mejores de su generación. En 1978 obtuvo el Guante de Oro.
Consumó 557 robos y tiene el tercer mejor promedio de efectividad de la historia con relación a los intentos de estafas con 83%, incluso por arriba de Rickey Henderson (80.8%) y Lou Brock (75.2%). En 1975 fue líder de robos, con 77, y llegó a sumar 38 consecutivos, lo que en su momento fue un récord.
Davey Lopes, famoso por su bigote poblado y las bombas gigantes que realizaba con las gomas de mascar, fue un líder para sus compañeros. Por eso, no resultó extraño que el mánager de los Dodgers, Tommy Lasorda, acudiera con el dueño del equipo, Peter O’Malley, para pedirle que el segunda base fuera nombrado capitán del equipo.
Con Dodgers fue parte del infield que más temporadas ha jugado: Steve Garvey en primera, Lopes, en segunda, Bill Russell como short stop y el Pingüino Ron Cey en la antesala. Juntos tienen el récord de 833 juegos.
Curiosamente, Davey Lopes inició su carrera como jardinero y fue convertido con éxito a la intermedia. Garvey debutó como tercera base y fue movido a la inicial por la cantidad de errores que cometía. Russell también era jardinero antes de llegar a las paradas cortas.
Lopes estuvo en cuatro Series Mundiales con los Dodgers. En la de 1981, la única en la que fue campeón, era compañero de Fernando Valenzuela y, muy seguramente, por ello es bien recordado entre la afición mexicana.
Al término de su carrera ejerció como coach de varios equipos, entre ellos Filis de Filadelfia, con el que logró su segundo anillo de monarca en 2008. Recibió la oportunidad de dirigir a los Cerveceros de Milwaukee, aunque con poco éxito.
Davey Lopes desapareció del mundo de las Grandes Ligas de manera repentina. Poco se hablaba del destacado segunda base, hasta el pasado 8 de abril que se informó de su muerte, a los 80 años. Los recuerdos quedan en el diamante, pero los recuerdos habían abandonado al exitoso pelotero desde hace tiempo. El Alzheimer y el Parkinson fueron apagando su vida.
