Las tarjetas de colección con la imagen del pitcher Don Mossi desatan una adoración curiosa entre sus poseedores. El impacto visual que les genera les lleva a no deshacerse de ellas e incluso algunos las portan en la cartera.
El peculiar rostro del lanzador, quien debutó en las Grandes Ligas con los Indios de Cleveland en 1954, resulta muy llamativo para los coleccionistas.
En las fotografías, Mossi deja ver sus enormes orejas que parecen custodiar la gorra. Sus cejas pobladas se asoman sin recato por debajo de la visera y de su alargada cara destaca una nariz prominente, ligeramente chueca.
El exlanzador Jim Bouton, en su libro Ball Four, incluyó a Mossi en los Nueve más feos del beisbol y, refiriéndose a sus orejas, dice: “parecía un taxi bajando por la calle con las puertas abiertas”.
Las bromas sobre el pelotero, apodado Orejas o La Esfinge, lo acompañaron a lo largo de su carrera e incluso ya retirado.
Un grupo de jóvenes tuvo la ocurrencia de organizar una fiesta en honor de Don Mossi. Lo que comenzó como una broma, con pocos invitados, llegó a convertirse en una magna celebración que superó 300 convidados. El punto culminante fue el día que lograron marcarle al lanzador, quien sorprendido, atendió educadamente la llamada.
Cada año se realizó la peculiar reunión y la acostumbrada llamada. Hasta que decidieron ponerle fin luego de 12 ediciones, justo al coincidir con el número de las 12 temporadas que jugó.
Don Mossi era mucho más en los diamantes, que las bromas a su alrededor. En su temporada de novato llegó a retirar a 28 bateadores consecutivos durante un lapso de siete juegos que trabajó como relevista con el equipo de Cleveland. En tres juegos en la Serie Mundial de aquel 1954 lanzó cuatro entradas sin permitir carrera.
Ya como pitcher de Tigres de Detroit, logró vencer a los Yankees de Nueva York en siete aperturas consecutivas.
Mossi se retiró como uno de los mejores pitchers en cuanto a porcentaje de fildeo con .990 al cometer sólo tres errores en su carrera y sumar 239 asistencias.
El zurdo, quien participó en un Juego de Estrellas, presumió un extraordinario promedio de ponches recetados respecto a las bases por bolas otorgadas.
Sus mánagers lo adoraban porque era capaz de lanzar en cualquier situación ya sea como abridor o relevista.
Don Mossi tuvo 101 victorias en su paso por la Gran Carpa y además salvó 50 juegos. Alejado totalmente del beisbol, murió a los 90 años en 2019.
Los coleccionistas, con mayor frecuencia, tendrían que observar el reverso de las tarjetas del pitcher. Ahí, donde aparecen sus estadísticas, encontrarán la otra cara de Don Mossi.
