El pitcher John Denny recibió la mejor oferta salarial de su vida y la rechazó. George Steinbrenner, dueño de los Yankees, le realizó una millonaria propuesta, pero el serpentinero la dejó pasar. El lanzador diestro quería evitar que en uno de los acostumbrados arrebatos del magnate bajara algún día al
clubhouse para reclamarle sobre algún juego. Prefirió la tranquilidad al dinero. “John Denny jamás vestirá el uniforme de los Yankees, mientras yo viva”, reviró molesto Steinbrenner al dar su versión a los medios neoyorquinos.
Denny, quien había tenido temporadas destacadas principalmente con los Cardenales de San Luis al ganar 14 juegos en 1978 y ser líder de efectividad dos años antes en la Liga Nacional, decidió firmar en 1982 con los Indios de Cleveland, equipo al que había llegado en un cambio por Bobby Bonds en 1980.
En la recta final de su primera temporada del contrato fue cambiado a Filis de Filadelfia.
Denny ganó en experiencia con su nuevo equipo. Al lugar en el que volteara se encontraría con algún legendario pelotero: Pete Rose, Mike Schmidt, Joe Morgan y Steve Carlton.
El propio Carlton le recomendó un preparador físico, quien había trabajado con jugadores de la NFL. Entonces Denny, un lanzador muy castigado por las lesiones, encontró su mejor versión gracias también al apoyo del coach de pitcheo Claude Osteen, a quien había conocido en los Cardenales.
El pitcher de los Filis concluyó esa temporada de 1983 con marca de 19-7 y 2.37 en carreras limpias, ganó el Cy Young y fue el pitcher abridor en el primer juego de la Serie Mundial ante Orioles. Se llevó la única victoria que consiguió su equipo.
Los buenos tiempos eran para John Denny, quien en su infancia sufrió con el divorcio de sus padres. El pitcher también había pasado por un episodio trágico a los pocos días de haber debutado en Grandes Ligas al enterarse de la muerte de su hermano.
Como pelotero, era complicado en el trato y muy temperamental, lo que le llevó a tener enfrentamientos con compañeros y entrenadores. Fue expulsado en varias ocasiones, la más recordada incluso antes de iniciar un juego, debido a que no atendió el llamado del umpire principal de que dejara de platicar con los aficionados, debido a que ya no era el momento.
John Denny, quien llegó a aceptar que era una “alma perdida”, trabajó para superar todos esos aspectos negativos para transformarse en un lanzador estelar. Pero en 1986, ya con los Rojos, volvió a tener otro altercado con un periodista y ese escándalo lo marcó. Apenas a los 33 años y tres temporadas después de ganar el Cy Young, John Denny ya no recibió propuestas de algún equipo y optó por el retiro.
