Frida Sofía no se calla y Adame ahora resultó delicadito

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

¡Qué fácil es tener la lengua larga y la piel delicadita! Alfredo Adame puede insultar, descalificar y meterse con la vida de quien se le antoje, pero ¡cuidado con que alguien le conteste!, porque entonces se indigna, se siente ofendido y amenaza con demandar. ¡Por favor! El hombre que ha convertido los pleitos y las agresiones verbales en parte de su espectáculo ahora pretende dar lecciones de respeto. Y lo peor es que se metió con un asunto tan delicado como las acusaciones de abuso sexual que ha hecho Frida Sofía. ¿Con qué autoridad moral se atreve a descalificar una denuncia de esa naturaleza sin presentar pruebas? Ya les contaré lo que me dijo Frida directamente, porque hay cosas que no se pueden dejar pasar. Pero antes quiero hablarles de otra mujer que también conoce las dos caras de la fama: Lizbeth Rodríguez.

Este sábado 24 de octubre, a las ocho de la noche, en El Minuto que Cambió mi Destino Sin Censura, por Imagen Televisión, tendremos a una de las personalidades más populares del universo digital. Lizbeth suma alrededor de 50 millones de seguidores en sus distintas redes. ¡Cincuenta millones! Es una audiencia gigantesca y una mujer convertida en toda una industria del entretenimiento.

¿Se acuerdan de Exponiendo Infieles, aquella sección de Badabun en la que Lizbeth se acercaba a las parejas, revisaba teléfonos frente a las cámaras y aparecían conversaciones que desataban unos pleitos tremendos? Pues eso la lanzó a la fama. La criticaron, la aplaudieron y millones esperaban saber a quién iban a cachar. Hoy sigue vigente.

Pero una cosa es el personaje de las pantallas y otra la mujer de carne y hueso. Porque su vida personal no ha sido precisamente un paseo por Disneylandia. En nuestra conversación relata que sufrió acoso y abuso desde que tenía apenas cuatro años de edad. A esa edad una niña debería estar jugando y sintiéndose protegida.

También habla con absoluta franqueza de su bisexualidad, de sus dos hijos, de sus relaciones sentimentales y de las infidelidades que asegura haber sufrido. ¡Qué ironía! La mujer que se hizo famosa descubriendo engaños ajenos también ha tenido que enfrentar engaños en su propia vida. Detrás de los seguidores hay una historia de dolor y resistencia que no aparece en los videos virales. A mí me interesaba escuchar no sólo a la estrella de internet, sino a la madre, a la mujer y al ser humano que ha tenido que salir adelante entre golpes y éxitos.

No voy a contarles todo, porque quiero que la escuchen de su propia voz. La cita es este sábado a las ocho de la noche, por Imagen Televisión.

ADAME CONTRA FRIDA SOFÍA: ¿AHORA SÍ LE DOLIÓ?

Y hablando de personajes que viven de la polémica, resulta increíble lo de Alfredo Adame. Después de sus declaraciones, a mi juicio absurdas, ofensivas y sin sustento, contra Frida Sofía, poniendo en duda el relato de los presuntos abusos sexuales que ella ha señalado públicamente contra su abuelo, Enrique Guzmán, se desató un enfrentamiento entre los dos. Y ahora Adame amenaza con demandarla porque se sintió ofendido por comentarios de Frida sobre sus partes íntimas. ¡Háganme el favor!

A ver, ¿en qué momento un hombre que lleva años utilizando el insulto como método de confrontación se convirtió en una persona tan delicadita? ¿Cómo puede descalificar el testimonio de una mujer sobre un asunto tan grave y, cuando ella le responde, presentarse como el gran ofendido? Me parece de una incongruencia monumental. Para atacar, muy valiente; para aguantar, muy sensible.

No olvidemos de qué estamos hablando. Frida Sofía ha denunciado públicamente presuntos abusos sexuales sufridos cuando era niña. Enrique Guzmán ha negado las acusaciones. A las autoridades corresponde investigar y determinar si existen responsabilidades. Nadie debe dictar sentencias desde la televisión ni desacreditar a alguien sin pruebas.

Y ahora les voy a contar algo importante. Frida Sofía me mandó mensajes en los que me dijo que está harta de escuchar que nunca presentó una denuncia formal y que todo fue un invento. Me aseguró que sí acudió a la Fiscalía, que se sometió a los exámenes y evaluaciones que le pidieron, absolutamente todos, y que, a pesar de ello, considera que las autoridades no han actuado contra su abuelo como ella esperaba.

Eso me lo dijo directamente. Que un asunto no haya tenido el resultado que busca quien denuncia no significa que esa persona nunca acudió ante las autoridades. Y, por supuesto, presentar una denuncia tampoco equivale a demostrar la culpabilidad de alguien. Lo inadmisible es aprovechar la falta de avances que ella señala para burlarse de su palabra.

Frida también me dejó claro que no piensa quitar el dedo del renglón. Está cansada de que se cuestione incluso si siguió la vía legal. Tiene derecho a exigir una investigación seria.

En cuanto a Adame, le digo algo: tiene derecho a acudir a los tribunales si considera que alguien lo ofendió. Faltaba más. Pero sería bueno que aplicara a sus propias palabras el respeto que ahora exige a los demás. No se puede repartir ataques a diestra y siniestra y después escandalizarse cuando llega una respuesta.

Si va a hablar de acusaciones tan delicadas, que lo haga con responsabilidad. Porque una denuncia de presunto abuso sexual no es una herramienta para cobrar venganzas personales ni una ocurrencia para generar titulares.

Adame, para insultar, tiene la lengua larguísima; para soportar que le respondan, resulta que tiene la piel demasiado delgada. Eso tiene un nombre: doble discurso.