Entre fake news, cobardías y leyendas

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

En este medio del espectáculo mexicano uno aprende que la fama no siempre viene acompañada de talento, de dignidad o de valentía.  

Muchas veces sucede exactamente lo contrario. Hay quienes viven de la controversia, quienes sobreviven gracias al escándalo y quienes creen que tener un teléfono celular y una cuenta de redes sociales los convierte automáticamente en periodistas. Los ejemplos sobran y esta semana tuvimos varios.

LAURA ZAPATA NO SUELTA EL CASO DE SU ABUELA

Laura Zapata volvió a levantar la voz respecto al caso de la señora Eva Mange, su querida abuelita, quien durante los últimos años de su vida estuvo envuelta en una polémica situación relacionada con presuntos malos tratos mientras permanecía en una casa de asistencia para adultos mayores.

La actriz asegura que obtuvo una sentencia favorable en contra de la enfermera, a quien responsabilizó durante años por las condiciones en las que se encontraba su abuelita. Según Laura, la resolución ya sería firme y ahora pretende ir contra la institución que permitió que ocurrieran esos hechos. Por supuesto, habrá que esperar para conocer a detalle los alcances legales de esta resolución y verificar si, efectivamente, se trata de una sentencia definitiva o si aún existen recursos pendientes por resolverse.

Lo que nadie puede discutir es que Laura Zapata fue una mujer que nunca abandonó esta causa. Desde el primer momento denunció públicamente lo que consideraba una injusticia y convirtió el caso de Eva Mange en una bandera personal. Muchos la criticaron. Muchos dijeron que exageraba. Otros la acusaron de utilizar el tema mediáticamente.

Sin embargo, ella siguió adelante. Hoy asegura que la justicia le está dando la razón. Veremos qué dicen los tribunales y veremos también si el asilo termina enfrentando alguna responsabilidad jurídica. Lo cierto es que la historia aún no termina.

ARIEL LÓPEZ PADILLA: MUY VALIENTE EN PRIVADO, MUY VELOZ EN PÚBLICO

Hay cosas que simplemente no entiendo. Resulta que Ariel López Padilla protagonizó uno de los episodios más absurdos y lamentables de los últimos días.

Todo comenzó cuando en un grupo privado de periodistas apareció un audio enviado por él mismo. En dicho mensaje realizaba comentarios muy desafortunados sobre Coco Levy y, entre otras cosas, aseguraba que prácticamente ya se iba a morir porque, según sus propias palabras, tenía “engrudo en las venas”.

Más allá de la falta de sensibilidad de semejante comentario, vino algo todavía más extraño.

Ariel comenzó a amenazar con demandar a periodistas.

Y ahí es donde me pierdo. ¿Demandarlos por qué?, ¿por escuchar un audio que él mismo grabó?, ¿por conocer declaraciones que él mismo emitió?, ¿por enterarse de algo que salió de su propio teléfono?

La lógica simplemente no existe. Pero lo más interesante ocurrió después. Cuando llegó al teatro donde se presenta Perfume de Gardenia y vio las cámaras de televisión, en lugar de sostener lo dicho, de explicar sus palabras o de defender su postura, decidió salir prácticamente huyendo.

Sí, huyendo. El mismo hombre que en privado se mostraba muy valiente y muy desafiante, en público prefirió escapar. Ésa es justamente una de las cosas que más me molestan. No estoy defendiendo lo que dijo. Todo lo contrario.

Pero si alguien tiene el valor para hablar, también debería tenerlo para responder. Lo peor que puede hacer una figura pública es esconderse detrás de un teléfono y después correr cuando aparecen los micrófonos.

La congruencia es una especie en peligro de extinción.

GLORIA TREVI Y EL RECUERDO DE JENNI RIVERA

Mientras unos protagonizan escándalos innecesarios, otros siguen construyendo momentos memorables.

Gloria Trevi llegó a la impresionante cifra de 51 Auditorios Nacionales. La sola cantidad resulta impactante. Estamos hablando de una artista que, guste o no guste, ha logrado mantenerse vigente durante décadas y que continúa llenando uno de los escenarios más importantes de América Latina.

Pero en esta ocasión decidió darle un toque distinto a la celebración. Invitó a Jacqie Rivera, hija de Jenni Rivera, para rendir homenaje a La Gran Señora.

También compartió el escenario con sus hijos y con Omar Chaparro. Fue una noche de emociones y recuerdos. Y el homenaje a Jenni tuvo una razón especial.

Mucha gente quizá no recuerda que Gloria Trevi estuvo presente en la boda de Jenni Rivera y Esteban Loaiza, celebrada cerca de Los Ángeles. Es decir, no estamos hablando de una relación superficial ni de un homenaje oportunista.

Existió una amistad real. Un cariño genuino. Por eso el tributo tuvo un significado especial.

A casi catorce años de su partida, Jenni Rivera sigue presente en el corazón de millones de personas. Su música continúa sonando. Su historia sigue inspirando. Y su ausencia sigue doliendo. Hay artistas que trascienden la muerte. Jenni es una de ellas.

LOS MERCADERES DE LA MENTIRA

Uno de los grandes problemas de esta época es que cualquiera puede inventar una noticia y lanzarla al mundo sin el menor pudor. Después, cuando la mentira se cae sola, nadie responde. Nadie ofrece disculpas. Nadie asume responsabilidades. Simplemente pasan a la siguiente mentira.

Esta semana ocurrió algo vergonzoso. Un personaje argentino que radica en California publicó en sus redes sociales que había muerto Jorge Messi. Sin embargo, ni siquiera fue capaz de escribir correctamente la información.

Habló del padre de “Leonardo Messi”. Por supuesto que todo el mundo entendió que se refería al padre de Lionel Messi.

La publicación comenzó a circular. Algunas personas la creyeron. Otras la replicaron.

Y durante varias horas se generó una confusión absolutamente innecesaria. La realidad es que Jorge Messi no había fallecido. Todo fue una mentira. Una más. Una fake news fabricada por alguien que busca notoriedad a cualquier precio.

Y aquí es donde debemos hacer una reflexión seria. El periodismo implica responsabilidad. Verificar. Confirmar. Corroborar. Contrastar. Preguntar. Investigar.

Lo demás es simple charlatanería.

Lamentablemente, vivimos una época en la que algunos farsantes se disfrazan de periodistas y creen que el número de seguidores equivale a credibilidad.

No es así.

La credibilidad se construye durante años.

Las mentiras destruyen esa credibilidad en cuestión de minutos.

PREOCUPA LA SALUD DE LUIS DE ALBA

Quiero terminar esta columna enviándole un abrazo enorme a una auténtica leyenda de la comedia mexicana.

Luis de Alba sufrió una caída que preocupó muchísimo a sus familiares, amigos y seguidores.

Las imágenes del golpe resultan impresionantes.

El impacto en el rostro es evidente.

Sin embargo, lo que realmente genera inquietud no es solamente la lesión visible.

Lo preocupante es el origen del incidente.

De acuerdo con los reportes que han surgido, después de incorporarse perdió el equilibrio, presentó un desvanecimiento y posteriormente cayó.

Eso obliga a revisar otras posibilidades médicas.

Por eso los especialistas realizan estudios y valoraciones para determinar exactamente qué ocurrió.

No se trata únicamente de una caída.

Hay que entender por qué ocurrió.

Y ahí es donde aparecen las preocupaciones relacionadas con un posible problema cardiovascular o alguna condición que pudiera haber provocado el desmayo.

Ojalá que no sea nada grave.

Que todo quede en un susto.

México le debe muchas sonrisas a Luis de Alba.

Generaciones enteras crecimos viendo sus personajes, escuchando sus ocurrencias y disfrutando de un talento que marcó época.

Hoy toca enviarle buenas vibras, cariño y deseos de pronta recuperación.

Porque detrás del Pirrurris, de Juan Camaney y de tantos personajes inolvidables, existe un hombre que ha dedicado gran parte de su vida a entretenernos.

Y cuando una leyenda atraviesa un momento complicado, el público también se preocupa.

Desde este espacio le mando un fuerte abrazo al querido Gordo.

Deseo sinceramente que muy pronto vuelva a estar completamente recuperado.

Porque las leyendas merecen aplausos en vida y Luis de Alba, sin duda alguna, es una de ellas.