Entre Cristian Castro, Paco Stanley y la envidia como forma de vida

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

Hay cosas que simplemente no cuadran.  

Resulta que Cristian Castro anunció la reprogramación de los conciertos que tenía previstos para los días 15 y 16 de junio en el Auditorio Nacional; ahora serán hasta agosto. La explicación oficial habla de “problemas de logística”, una frase tan utilizada en el medio artístico que ya sirve prácticamente para justificar cualquier cosa. Y aquí es donde empiezan las dudas. Estamos hablando de un cantante con décadas de trayectoria, que conoce perfectamente el Auditorio Nacional. No es un artista debutante que llega por primera vez a un escenario desconocido: ha cantado ahí en múltiples ocasiones, sabe cómo funciona la operación, conoce los tiempos de montaje, desmontaje, accesos, camerinos y producción.

Por eso me cuesta mucho trabajo entender cuáles son esos supuestos problemas logísticos que aparecen apenas 12 días antes de las presentaciones. Una cosa es que surja un imprevisto extraordinario y otra muy distinta es descubrir de repente, a menos de dos semanas de los shows, que existe un problema operativo. La explicación simplemente no termina de convencer. 

Algunas personas especulan que la situación podría tener relación con los preparativos del gran evento futbolístico internacional que tendrá actividades en la Ciudad de México a partir del 11 de junio; sin embargo, tampoco encuentro lógica. Estamos hablando de fechas distintas, pues los conciertos estaban programados para el 15 y 16, es decir, cinco días después. 

Además, el Coloso de Reforma no es precisamente un inmueble improvisado ni un espacio que dependa directamente de la infraestructura deportiva. Por eso sigo sin entender dónde está el verdadero problema. Ojalá que pronto exista una explicación más clara porque el público merece saber exactamente qué ocurrió: los boletos ya estaban vendidos, la gente había hecho planes y muchos asistentes vienen incluso de otras ciudades. 

Cuando se trata de shows de esta magnitud, la transparencia debería ser una obligación. Mientras tanto, el cantante sigue generando más preguntas que respuestas, y vaya que en los últimos años nos ha acostumbrado a ambas.

ANIVERSARIO LUCTUOSO

Por otra parte, este 7 de junio se cumplen 27 años del asesinato de Paco Stanley. Veintisiete años. Parece increíble que haya pasado tanto tiempo desde aquella mañana en la que el país entero quedó conmocionado por la noticia del asesinato de uno de los conductores más populares de la televisión mexicana. Paco Stanley salía de una taquería ubicada sobre Periférico Sur cuando fue atacado. 

A partir de ese momento comenzó uno de los casos más mediáticos, polémicos y discutidos en la historia reciente de México. Durante décadas hemos escuchado teorías, visto investigaciones, conocido declaraciones y escuchado versiones oficiales y extraoficiales; sin embargo, el caso sigue generando dudas. Y precisamente por eso llama poderosamente la atención el nuevo documental que está por estrenarse. 

Lo interesante es que, según los adelantos que han comenzado a circular, aparecen testimonios inéditos y nuevas líneas de investigación que podrían modificar por completo la percepción que se tiene sobre el caso. Todo parece indicar que algunas preguntas fundamentales jamás fueron respondidas adecuadamente y, más importante aún, existe la sensación de que las investigaciones pudieron haber tomado caminos equivocados. 

No estoy afirmando que así haya sido, pero sí resulta llamativo que, después de casi tres décadas, sigan apareciendo personas dispuestas a hablar y a revelar información que nunca antes se había hecho pública. Si algo ha demostrado el caso Stanley es que todavía existen muchas zonas oscuras y cabos sueltos, por lo que vale la pena seguir muy de cerca esta producción. 

Quizá no cambie la historia, pero sí podría aportar elementos que obliguen a replantear conclusiones que durante años fueron aceptadas como definitivas. Cuando se trata de un crimen que marcó a todo un país, cualquier nueva pieza del rompecabezas merece atención.

BÁRBARA TORRES

Cambiando de tema, quiero invitarlos este próximo sábado a las ocho de la noche, a través de Imagen Televisión, a una emisión muy especial de El minuto que cambió mi destino, sin censura. La invitada será Bárbara Torres, la querida actriz argentina que durante años hizo reír a millones de personas interpretando a Excelsa en la serie televisiva La familia P. Luche. Y precisamente ahí está lo interesante, porque una cosa es el personaje y otra muy distinta es la mujer detrás de él. La historia de Bárbara  Torres está llena de momentos difíciles, retos personales, sacrificios, decisiones complicadas y experiencias que pocas personas conocen. 

Ella habló de temas personales, de sus luchas, dolores y miedos, así como de la manera en que logró salir adelante. Es una entrevista honesta, sin maquillaje emocional ni discursos prefabricados, como siempre intentamos hacerlo en este espacio. Estoy seguro de que el público descubrirá una faceta completamente diferente de una mujer que durante muchos años ha sido identificada exclusivamente por un rol cómico. Créanme, vale mucho la pena escucharla.

YERI MUA REAPARECE

En otro orden de ideas, reapareció en redes sociales Yeri Mua, y la verdad es que no sorprendió a nadie. La influencer había anunciado apenas unos días antes que se retiraría temporalmente de las plataformas digitales, lo cual desde el primer momento me pareció poco probable porque ella es producto precisamente de ese entorno. Su fama, alcance, influencia y presencia pública están construidos alrededor de las redes, por lo que resultaba difícil imaginar una desconexión prolongada. 

Ahora bien, durante su regreso aseguró que gran parte de sus problemas se originaron porque los medios de comunicación se le fueron encima, y ahí es donde difiero. Lo que yo observé fue exactamente lo contrario: cuando ella presentó signos evidentes de ansiedad y se difundieron las imágenes donde aparecía llorando, la mayoría de los medios actuó con prudencia. Muchos reporteros tomaron distancia, diversos espacios dejaron de insistir en entrevistas y bastantes programas evitaron presionarla. No vi una persecución ni un acoso sistemático, sólo vi una situación emocional complicada que debía ser atendida por especialistas. Los ataques de pánico son asuntos serios y las crisis emocionales son reales, pero responsabilizar automáticamente a terceros tampoco ayuda a resolverlas. 

Al final del día, el cuidado de la salud mental es una responsabilidad personal que requiere atención profesional, y quizá ahí es donde debería concentrarse la conversación.

LA VOGUE

Ya para terminar, quiero hablar de algo que me llamó poderosamente la atención: las recientes declaraciones de la actriz trans conocida como La Vogue. Pocas veces he visto una entrevista con un nivel de resentimiento tan evidente; prácticamente arremetió contra todo el mundo. Se lanzó contra Karla Sofía Gascón porque fue nominada al Oscar, contra Wendy Guevara porque tiene programas de televisión y una enorme popularidad, y contra Verónica Castro porque algunas personas la consideran un símbolo importante para la comunidad LGBTQ+. El problema no es cuestionar, sino que todo parecía partir de una misma premisa: “¿Por qué ellas sí y yo no?”. Esa pregunta apareció una y otra vez de manera indirecta. ¿Por qué una fue nominada al Oscar? ¿Por qué otra tiene programas? ¿Por qué aquella recibe reconocimientos? ¿Por qué a mí no me llaman, no me invitan ni me consideran? Cuando una persona centra toda su energía en comparar su carrera con la de los demás, generalmente termina frustrada, porque el éxito ajeno no explica los propios fracasos. Cada trayectoria es distinta y cada oportunidad tiene circunstancias particulares. Si alguien considera que tiene talento, la mejor forma de demostrarlo es trabajando, preparándose, capacitándose y persistiendo, no descalificando a quienes sí han conseguido abrirse camino. La disciplina sigue siendo más importante que la queja, el trabajo es más útil que la victimización y la constancia es el mejor argumento frente a cualquier crítica, porque el resentimiento rara vez construye carreras, pero sí puede destruirlas.

Nos leemos la próxima.