El bullying en La Casa de los Famosos y la dolorosa historia de la mamá de Charly

Gustavo A Infante
Última Palabra
Este sábado a las ocho de la noche, a través de Imagen Televisión, tendremos una nueva emisión de El Minuto que Cambió mi Destino, Sin Censura, y mi invitada será Mariana Ochoa.
Les tengo que decir algo: esta entrevista se la hice apenas un día antes de que Mariana entrara a La Casa de los Famosos. Es decir, cuando nos sentamos a platicar todavía no sabía todo lo que le esperaba adentro de ese reality, donde ha vivido momentos verdaderamente complicados, ha sido nominada, salió, el público la regresó y, sobre todo, ha recibido ataques que a mí francamente me parecen excesivos.
Y no solamente ella. También Cynthia Klitbo.
Hay un señor llamado Aldo Rendón, que se dedica al tema de la moda, a conseguir ropa de diseñadores y a vestir famosos, que dentro del programa se ha pasado con comentarios y actitudes que, desde mi punto de vista, ya cruzan la línea de la crítica para convertirse en auténtico bullying.
Una cosa es el juego. Una cosa es discutir. Una cosa es nominar, pelear, tener diferencias, levantar la voz y entrarle a la dinámica de un reality. Pero otra muy distinta es ensañarse con dos mujeres, descalificarlas, ridiculizarlas y convertirlas constantemente en blanco de ataques.
Yo me pregunto: ¿hasta dónde es permisible eso en televisión? Porque también habría que preguntarnos qué sucedería si cualquiera de esas mujeres comenzara a señalar públicamente las características físicas, personales o particulares de este señor. Seguramente habría indignación, señalamientos y acusaciones de discriminación.
Entonces la regla debe ser pareja.
No se puede pedir respeto cuando me toca a mí y olvidarlo cuando la víctima es alguien más
MARIANA HABLA DE TODO
Pero volviendo a Mariana Ochoa, la entrevista del sábado está fuerte.
Mariana me habla de sus matrimonios, de sus divorcios, de sus relaciones sentimentales, de sus hijos, de las heridas personales que ha cargado y también de uno de los capítulos profesionales más complicados de su vida: la fractura dentro de OV7.
Y ahí les puedo adelantar que no se guarda demasiado.
Habla de frente sobre Ari Borovoy, sobre los problemas que existieron, sobre decisiones que se tomaron y sobre una relación que, por lo que Mariana me contó, luce verdaderamente complicada de reparar.
Yo conozco a muchos de los integrantes de OV7 desde hace años y siempre he pensado que, más allá de los éxitos, las giras, los reencuentros y los millones de boletos vendidos, quedaron heridas muy profundas entre ellos.
Pues Mariana explica algunas.
No saben lo duro que habla de Ari Borovoy.
No se los quiero contar todo porque entonces para qué ven el programa, pero sí les digo que hay declaraciones que van a dar mucho de qué hablar.
La cita es este sábado, ocho de la noche, por Imagen Televisión, en El Minuto que Cambió mi Destino, Sin Censura.
LA MAMÁ DE CHARLY: UNA HISTORIA QUE DUELE
Por otro lado, me cuesta muchísimo trabajo creer y, sobre todo, escuchar lo que declaró la mamá de Charly López, integrante de Garibaldi.
La señora asegura que su hijo prácticamente no la ve, no la frecuenta, no la ayuda, no está pendiente de ella y ni siquiera mantiene una comunicación constante para saber cómo se encuentra. Y estamos hablando de una mujer con problemas serios de salud.
Según lo que ella misma ha contado, padece diabetes y, como consecuencia de las complicaciones de esta enfermedad, incluso tuvieron que amputarle un dedo del pie.
Perdón, pero aquí sí tengo que decirlo con todas sus letras: la mamá es la mamá.
Yo puedo entender que existan problemas familiares. Entiendo perfectamente que Charly pueda tener diferencias con sus hermanos. También puedo comprender que en las familias se acumulen pleitos económicos, resentimientos, discusiones, malos entendidos y heridas de muchos años.
Lo que me cuesta entender es que esas diferencias terminen alcanzando a una madre enferma.
Porque una llamada no cuesta nada.
Preguntar “¿cómo estás?”, tampoco.
Visitarla, acompañarla a una consulta, asegurarse de que tenga sus medicamentos o simplemente sentarse media hora junto a ella no tendría por qué depender de pleitos con terceros.
No conozco a profundidad qué haya ocurrido dentro de esa familia y seguramente Charly tendrá su propia versión. Y por supuesto tiene derecho a expresarla.
Pero las declaraciones de su mamá son fuertes y son dolorosas.
Cuando una madre llega ante una cámara a decir que siente que a su hijo no le interesa su salud, evidentemente existe una fractura enorme.
Ojalá Charly dé su versión.
Y más que dar entrevistas, ojalá puedan sentarse madre e hijo y resolver lo que tengan que resolver.
Hay pleitos que pueden esperar. Hay orgullos que pueden guardarse.
Pero el tiempo con los padres no regresa.