Un buen entendimiento de lo que sucede con el balance financiero del gobierno es fundamental para pronosticar lo que puede pasar con la economía del país. La razón es por las recientes acciones de calificación Moody’s y S&P. El principal riesgo que identificaron es la debilidad de las finanzas públicas.
Los ingresos presupuestarios del gobierno en el primer semestre se ubicaron en 4.277 billones de pesos, que es un crecimiento real de 0.1% respecto del observado en 2025. El dato no favorable es que el observado es menor al presupuestado de 4.418 billones.
La brecha entre ambos datos es de 141 mil millones de pesos. El 84% de la variación se explica por los menores ingresos petroleros, por lo que la caída de los no petroleros es pequeña.
Respecto de los ingresos tributarios, la principal caída es en el ISR que se justifica por el bajo crecimiento económico. La reducción se compensa con un aumento en la recaudación del IVA.
El gasto total del gobierno en el primer semestre se ubicó en 4.856 billones de pesos (crecimiento real de 2.1 por ciento). Si bien el dato observado es menor al que se presupuestó de 5.354 billones, es malo que el gasto tenga un crecimiento real mayor al de los ingresos.
Las partidas que tienen caída en el gasto son las de organismos autónomos, de empresas públicas del estado y el costo financiero. El primer concepto es muy pequeño y el tercero es por la coyuntura del tipo de cambio.
En cuanto al diferencial de ingresos menos gastos, hay un superávit primario de 115 mil millones de pesos, que es significativamente menor al observado en 2025 de 235 mil millones. Es una caída de 53% en el superávit.
A nivel balance presupuestario total se observa un déficit de 579 mil millones que compara favorablemente con el que se esperaba de 936 mil millones. Es decir, finanzas públicas mejor de lo que se esperaba, pero peor que el año pasado.
Respecto de la deuda, el saldo histórico de los requerimientos del sector público al cierre de junio de 2026 fue de 19.047 billones de pesos. El aumento del primer semestre de 2026 fue de 470 mil millones.
El dato que publican en el informe de deuda a PIB considerando la proyección de PIB anual es de 51 por ciento. Si se toma el último dato disponible de PIB en lugar del promedio anual el indicador subiría casi a 53 por ciento.
Un buen dato es que la deuda del gobierno federal tiene un plazo promedio superior a los ocho años, lo que da un margen de maniobra adecuado.
Un análisis simple nos permite concluir que en 2026 las finanzas públicas evolucionaron de manera favorable. La explicación es que se tiene un déficit menor al programado lo que parece ser una buena noticia.
Con una revisión más profunda, este comportamiento se debe a un menor gasto del que se pueden plantear dos hipótesis. La de un control estricto y la alternativa de que no se ha ejercido. Ubicarse en el primer supuesto es bueno, pero si estamos en el segundo, no.
La clave para concluir sobre la situación de las finanzas públicas es el dato superávit primario que se redujo, lo cual no es positivo. No se aprecia el cambio en la situación de las finanzas públicas que esperan las calificadoras.
