Evidencia sobre el desempeño de la economía de México

Guillermo Zamarripa

Guillermo Zamarripa

De convicción liberal

En la última semana, el Inegi dio a conocer varios indicadores que nos permiten entender cómo va la economía de nuestro país. Estamos mejor que en el primer trimestre del año, pero no en una situación sólida.  

Los datos de abril y mayo de indicadores como los de actividad industrial e inversión apuntaban a que la economía de México tendría un mejor desempeño en el segundo trimestre del año.

La estimación oportuna del PIB trimestral confirma lo anterior. El crecimiento del PIB del segundo trimestre de 2026 al respecto del trimestre anterior es de 1.5 por ciento. Es un buen dato, pero si se considera que el primer trimestre del año tuvo una caída de -0.6 por ciento parte del efecto es por la recuperación. 

El dato del primer semestre de 2026 respecto de igual periodo de 2025 es de 1.2 por ciento. No es un crecimiento espectacular, pero ya superamos la barrera de 1.0 por ciento.

A nivel de actividades, hubo buen crecimiento en las actividades primarias (3.8 por ciento) y en las terciarias (1.8 por ciento). El resultado de las actividades secundarias es malo con una contracción de -0.2 por ciento.

Este dato nos da indicios de algunos de los frenos de la economía. Los sectores de las actividades secundarias son petróleo y minería, construcción, electricidad y manufactura. Cada uno de los cuatro tiene una narrativa no favorable. 

En el primer caso es la mala situación operativa de Pemex con un bajo nivel de producción, en el segundo es el reflejo del poco dinamismo de la inversión, en el tercero es el ritmo de despliegue de los proyectos para aumentar la capacidad de generación y en el último es la incertidumbre del T-MEC, en particular, lo que sucede con el sector automotriz. 

Un segundo indicador es el de la balanza comercial al cierre del primer semestre de 2026. El dato agregado es muy bueno. Las exportaciones totales fueron de 389 mil millones de dólares con un crecimiento de 24.6 por ciento. Las importaciones tuvieron un crecimiento de 22 por ciento, resultando en un saldo positivo de la balanza comercial de casi 10 mil millones de dólares.

Este superávit compara favorablemente con el de todo 2025 (775 millones de dólares) y el déficit de 2024. 

Hay dos datos que no son buenos. Las exportaciones automotrices a Estados Unidos cayeron 2.7 por ciento. El otro es el crecimiento de las importaciones de bienes de capital que fue de tan sólo 1.1 por ciento. Este comportamiento es reflejo de la menor demanda de inversión que hay en México.

Los datos de empleo de la Encuesta Nacional de Ocupación de Empleo (ENOE) no son favorables. Nos muestran una tasa de desocupación de 2.9 por ciento, que es un nivel poco mayor al acostumbrado. 

Otro es que la informalidad laboral se ubica en 55 por ciento. Ya regresó a ese nivel después de tiempo que estuvo en 54 por ciento. Es una mala tendencia si empieza a subir.

Un dato que preocupa es que 45.6 por ciento de la población económicamente activa gana hasta un salario mínimo. Es casi un punto porcentual más que en junio de 2025 y ocho que en 2024. El aumento da evidencia de que hay una barrera que divide el mercado laboral formal y el informal, la cual está creciendo. 

Este repaso de tres indicadores nos muestra que hay datos buenos, pero otros no tanto. La receta para detonar crecimiento es generar condiciones para promover la inversión. También hay que entender lo que sucede en el mercado laboral.