¡Vaya plaga!
En días pasados hemos visto cómo las playas de la Riviera Maya y varias islas del Mar Caribe y las Antillas Menores han sido, literalmente, invadidas por el sargazo proveniente del mítico Mar de los Sargazos, que, de forma imprevisible y hasta ahora desconocida, ha ...
En días pasados hemos visto cómo las playas de la Riviera Maya y varias islas del Mar Caribe y las Antillas Menores han sido, literalmente, invadidas por el sargazo proveniente del mítico Mar de los Sargazos, que, de forma imprevisible y hasta ahora desconocida, ha incrementado su masa y superficie en las últimas décadas.
Ubicado en la región septentrional del Atlántico, entre los meridianos 70° y 40° Oeste y los paralelos 25° a 35° Norte, el llamado Mar de los Sargazos, con una superficie de tres millones y medio de kilómetros cuadrados, ha inspirado a poetas y novelistas a escribir sobre su existencia, presentada casi siempre como un espacio lúgubre y misterioso, ya que es prácticamente imposible navegar en sus aguas debido a que las hélices de los barcos quedan atrapadas en su cerrado tejido.
Ya en 1869, el novelista francés Julio Verne, en su célebre obra 20 mil Leguas de Viaje Submarino, hablaba de este mar como “...una verdadera pradera, una tupida alfombra de algas, fucus, uvas del trópico, tan espesa, tan compacta, que la roda de un navío no podía desgarrarla sin gran esfuerzo…
“Tal era la región que visitaba el Nautilus en aquel momento, y el capitán Nemo no quiso arriesgar su hélice en esa masa herbácea, por lo que se mantuvo a algunos metros de profundidad”.
Desde entonces y de mucho tiempo atrás, ya los navegantes de los mares conocían el peligro que representa esta planta acuática, y ante su actual y exponencial proliferación, surge la pregunta: ¿qué es el sargazo?
Conocido científicamente como sargassum, esta especie es una macroalga que generalmente encuentra su hábitat en los mares tropicales del mundo. Algunas de sus especies pueden crecer varios metros de forma horizontal y, por su composición química, adquirir colores verduscos oscuros, pardos e incluso negros. De ahí su melancólica y sombría fama.
El sargassum, como un pequeño ecosistema, sirve de hábitat a diversas especies marinas como cangrejos, camarones, pequeños peces e incluso tortugas, que lo utilizan como fuente de alimento, sombra y refugio.
Como una enorme isla a la mitad de la nada, el sargazo flota a la deriva sobre la superficie del mar, impulsado por las corrientes que atraviesan el Océano Atlántico. Así, su comportamiento errático, las rutas y trayectorias que sigue en el océano, dependen de las corrientes marítimas, aunque generalmente viaja en dirección hacia el Atlántico Norte.
Sin embargo, su proliferación actual en las costas de la Riviera Maya, que según los expertos suman ya cientos de toneladas de macroalgas, es un hecho completamente atípico en la región y se ha convertido en una señal de alarma para los científicos, que incluso pronostican una “catástrofe ecológica” de continuar incrementándose este fenómeno.
Antes, con los escasos estudios realizados sobre el suceso, la única hipótesis existente que explica su presencia e inusitado crecimiento en el Mar Caribe está relacionada con el cambio climático y con la contaminación de los mares proveniente de la tierra.
La actividad industrial, principalmente la que desecha fertilizantes agrícolas en el océano, ha provocado un incremento inusual de nutrientes en las aguas del mar, que, a su vez, alimentan de manera inusitada a las macroalgas y que, sumado al incremento de la temperatura en el mundo, generan una dinámica de crecimiento exponencial del sargazo, hasta llevarlo a niveles que ponen en peligro los ecosistemas en donde comúnmente se desenvuelve.
De tal manera que la contaminación ambiental producida por el hombre ya comienza a tener efectos nocivos y repercusiones severas en la transformación de la naturaleza y de sus ecosistemas, pero, sobre todo, en el cambio climático.
Hoy, las playas de Cancún, Playa del Carmen, Antigua y Barbuda y Guadalupe son las zonas más afectadas por esta extraña proliferación de sargazo, fenómeno que, cualitativamente, crece de forma exponencial y que es apenas la punta de un iceberg colosal que subyace en nuestros actuales modelos de producción y consumo.
De no detener el severo deterioro que le ocasionamos al planeta, llegará un momento en que desapareceremos del mundo y lo que dejaremos serán apenas tristes y dispersos registros en los que se consignará que del hombre, durante su paso por la tierra, sólo se podía exclamar: ¡vaya plaga!
