¿Seremos de plástico? (I)
En días pasados, la British Broadcasting Corporation BBC, Corporación Británica de Radio y Televisión del Reino Unido, dio a conocer una noticia en la que señalaba que en la isla Kapota, en las costas del Parque Nacional Wakatobi, en Indonesia, apareció un ...
En días pasados, la British Broadcasting Corporation (BBC), Corporación Británica de Radio y Televisión del Reino Unido, dio a conocer una noticia en la que señalaba que en la isla Kapota, en las costas del Parque Nacional Wakatobi, en Indonesia, apareció un cachalote varado y muerto; en su estómago se encontraron más de seis kilos de desechos sólidos; 25 bolsas, sandalias, botellas y más de 100 vasos de plástico.
Se presume que el cetáceo murió debido a que su organismo no pudo procesar tal masa de material sintético.
Por su parte, el ministro coordinador de Asuntos Marítimos del gobierno indonesio, Luhut Binsar Panjaitan, señaló que “es posible que muchos otros animales marinos se encuentren contaminados con desechos plásticos y esto se vuelva muy peligrosos para nuestras vidas”.
De igual forma, RT en español, televisión rusa, dio a conocer una noticia similar que menciona a un pescador nativo que frente a las costas de la ciudad de Buan, provincia de Jeolla, en Corea del Sur, atrapó un pez que en su abdomen tenía una botella de plástico de medio litro.
Con una derrama anual cercana a las ocho millones de toneladas de plástico que terminan flotando en los mares y océanos del mundo entero, y que hoy suman cerca de 270 mil toneladas, según cifras de la organización internacional Greenpeace, sin duda la fauna marina se encuentra en grave peligro y este tipo de noticias se harán, por desgracia, cada vez más cotidianas.
Y ante la devastadora situación que vive el planeta, surge la pregunta, ¿qué es el plástico?
En términos generales, este producto industrial es un polímero de alto peso molecular de moléculas orgánicas.
Sintetizado a partir de derivados del petróleo conocidos como petroquímicos, el plástico es un material de fácil fabricación, que tiene como principal característica la de ser muy maleable, es decir, puede ser moldeado de cualquier forma, lo que lo convierte en un material muy valioso para la ingeniería y el diseño industrial, ya que, a partir de su plasticidad, se puede fabricar casi cualquier objeto con costos de producción muy reducidos, lo que lo convierte en un producto muy rentable en las sociedades de consumo.
Históricamente, se podría considerar el invento de la baquelita, realizado por el químico belga Leo Baekeland, como el inicio de la era del plástico en la industria moderna dirigida al consumo masivo.
A partir de entonces, su crecimiento ha sido incontenible; en 1916, la empresa Rolls Royce lo introduce en los interiores de sus automóviles de lujo; una década después, Brookers & Adams crea la primera vajilla plástica de color y se patenta la primera máquina industrial que moldeaba por inyección de calor.
En los treinta, la empresa DuPont patenta el nylon y se crea el primer cepillo de dientes con este material, hasta entonces inédito. Comienza la sustitución del vidrio en los envases para artículos del hogar y en empaques de alimentos y surge el primer disco de larga duración, elaborado de PVC.
En 1950 se fabrica la primera bolsa de polietileno y se crean las primeras producciones industriales de polipropileno y policarbonatos.
Nace la primera Barbie plástica de Mattel y, en 1969, Neil Armstrong desciende en la Luna llevando consigo la bandera estadunidense, elaborada con nylon.
En los ochenta, se introducen los primeros teléfonos móviles, hechos de polímeros, y la marca Swatch introduce al mercado un reloj fabricado, en su mayoría, con componentes plásticos.
Hoy, a poco más de un siglo de su invención, el plástico se ha convertido en una auténtica pesadilla para la sustentabilidad del planeta, ya que no es biodegradable. Solamente los rayos Ultra Violeta (UV) provenientes del Sol pueden destruirlo, y esto tarda de cien a mil años, según el material con el que esté fabricado.
Según científicos de la Universidad de California, en Santa Barbara, Estados Unidos, hay en el mundo ocho mil 300 millones de toneladas de plástico. Lo aterrador de la cifra es que más de la mitad de esa cantidad se produjo en la última década.
¿Cómo revertir este crecimiento que ya es una auténtica plaga planetaria? En la próxima entrega abordaremos las medidas que los gobiernos y empresas del mundo están tomando para controlar esta epidemia, porque, de no pararla y sin darnos cuenta, un día nos transformaremos y seremos de plástico.
