70 y +
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros…”. Artículo 1. Declaración Universal de los Derechos Humanos. El día de ayer el planeta ...
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros…”.
Artículo 1. Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El día de ayer el planeta celebró el septuagésimo aniversario en el que la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Un documento que con el tiempo se ha convertido en un paradigma de la justa relación que debe existir entre los hombres y sus gobiernos.
Y ante la magnitud de la celebración, surge la pregunta ¿Qué son los derechos humanos?
Según la propia declaración de Naciones Unidas, los derechos humanos son derechos universales, inherentes a toda la humanidad, sin distinción de nacionalidad, sexo, religión, origen étnico, lugar de residencia, color o lengua, sin condición alguna que los menoscabe.
Su antecedente histórico inmediato es la llamada “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, documento que surge como resultado de la Revolución Francesa, que en agosto de 1789, es aprobado por la Asamblea Nacional Constituyente de Francia, y que contiene los derechos fundamentales de los individuos, considerados ciudadanos, y de la naciente comunidad republicana.
“Los representantes del pueblo francés, constituidos en asamblea nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las calamidades públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, para que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes…”
Con este párrafo revelador inicia la Declaración que buscaba tutelar los derechos humanos del pueblo francés y convertirlos en universales, y que sin duda fue una respuesta popular ante la ignominia y el saqueo sistemático producido por la monarquía francesa, que terminó sus días en la guillotina.
Hoy, más de dos siglos después, a pesar de la labor que Naciones Unidas ha desarrollado a lo largo de su historia para promover el respeto a los derechos humanos, todavía existen muchas resistencias en los gobiernos del mundo para reconocer plenamente los derechos de sus gobernados, de tal suerte, que alrededor del planeta han surgido organizaciones de la sociedad civil que defienden y promueven el respeto a estos derechos.
Organizaciones como Amnistía Internacional, con presencia en más de 150 países y más de dos millones de integrantes; el Centro Simon Wiesenthal, organización fundada en 1977 por Simon Wiesenthal, sobreviviente de los campos de exterminio nazi, dedicada a combatir el antisemitismo, la discriminación y el terrorismo.
También está Childrens Defense, fondo para la defensa de los niños, cuyo objetivo es recaudar fondos para sacar a los niños de la pobreza; y tal vez la organización más conocida, Human Rights Watch, fundada en 1978 y dedicada a documentar y realizar investigaciones sobre abusos y violaciones a los derechos humanos.
Son, en síntesis, algunas de las miles de organizaciones civiles que a nivel mundial trabajan de manera cotidiana para favorecer el desarrollo, el bienestar y la protección de aquellos que padecen algún tipo de exclusión o represión gubernamental.
La defensa y protección de los derechos humanos, sobre todo de los seres más vulnerables, es una de las acciones humanitarias más nobles y solidarias que se puedan realizar, en un mundo en el que la hambruna, la pobreza, la migración y la guerra, permanentemente provocan crisis humanitarias de alto impacto social.
Eleanor Roosevelt, entonces presidenta del Comité de Redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, señalaba que:
“Los derechos humanos universales comienzan en los pequeños lugares cerca de casa; en lugares tan próximos y tan pequeños que no aparecen en ningún mapa, sin una acción ciudadana coordinada para defenderlos en nuestro entorno, nuestra voluntad de progreso en el resto del mundo será en vano…”.
Seamos vigilantes pues, y celebremos con beneplácito el avance que ha significado para la humanidad la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y hagamos votos por que sean 70 y +.
