El Pacto sobre Migración y Asilo de la UE
Para enfrentar los desafíos, era necesario fortalecer de forma coordinada las reglas y políticas en la materia.
Desde hace varios años, la gestión de la migración y el asilo de forma digna y sostenible ha sido uno de los principales retos para la Unión Europea (UE) y sus 450 millones de habitantes. La gran mayoría de los flujos se realizan dentro de los marcos legales: en 2022, 3.4 millones de primeros permisos de residencia fueron otorgados en la UE, frente a las 330 mil entradas de forma irregular. Por supuesto, también existen flujos de salida, tanto de europeos como de extranjeros (más de un millón al año cada uno).
En los últimos nueve años, 7.6 millones de personas han solicitado el asilo en la UE (sin contar las 4.5 millones de personas que han escapado de la invasión rusa a Ucrania y gozan de un estatus de protección temporal en la UE); sólo en 2023 fueron 1.1 millones, casi igualando el récord establecido en 2015. Estas cifras ilustran la atractividad de la UE, en particular por el nivel de protección de los derechos fundamentales que ofrece a quien se encuentra en su territorio. También reflejan la atractividad de su modelo socioeconómico, que a su vez requiere la llegada de mano de obra extranjera, dada la dinámica demográfica negativa en la UE.
Si bien corresponde a cada Estado miembro otorgar permisos de residencia en su territorio, existen reglas europeas y apoyo por parte de la UE, en particular a los Estados miembros que están en primera línea. Para enfrentar estos retos crecientes, era necesario reformar y fortalecer de forma coordinada estas reglas y políticas: una tarea titánica que el Pacto sobre Migración y Asilo, propuesto por la Comisión Europea, tiene como objetivo.
Luego de tres años y medio de intensas negociaciones, la semana pasada el Parlamento Europeo dio luz verde al Pacto. Específicamente, se trata de diez textos legislativos que buscan que la UE tenga fronteras exteriores más fuertes y seguras, al tiempo que se garantizan los derechos de las personas en situación de movilidad y que ningún país de la UE enfrente solo la presión migratoria.
Por lo tanto, un elemento clave de este Pacto es la solidaridad, pues los países de la UE sometidos a una fuerte presión podrán solicitar apoyo a la UE y también a los otros Estados miembros, que deberán contribuir reubicando migrantes en su territorio, aportando fondos o prestando apoyo operativo y técnico. De igual forma, establece un mecanismo para responder al incremento repentino en la llegada de inmigrantes.
El Pacto proporcionará una mayor eficiencia en los procedimientos: desde una gestión más eficiente en las fronteras con el control de las personas que llegan de forma irregular, hasta la racionalización y aceleración de la tramitación de las solicitudes de asilo. Tras una decisión de asilo negativa, las personas sin derecho legal a permanecer recibirán una decisión de retorno inmediata. Los Estados miembros deberán establecer mecanismos de control independientes para garantizar el respeto de los derechos fundamentales y garantizar normas de acogida equivalentes para los solicitantes de asilo en cuanto a alojamiento, trabajo, escolarización y asistencia sanitaria.
La Comisión Europea ha adoptado cuatro planes de acción centrados en rutas migratorias específicas con medidas concretas que incluyen apoyo financiero a los Estados miembros, gestión de fronteras y lucha contra el tráfico ilícito de migrantes. También se han establecido asociaciones con Túnez, Egipto y Mauritania, que abarcan temas como la cooperación económica, los intercambios culturales, una mejor gestión de la migración y la seguridad.
Con el Pacto sobre Migración y Asilo, la UE busca reforzar el manejo de sus fronteras exteriores y de los flujos migratorios asegurando seguridad jurídica y un trato digno para las personas en situación de movilidad.
*Embajador de la Unión Europea en México
